Aguila Albina.
Poeta recién llegado
No hay quien que posea llaves, de consistencia pétrea
para abrir finalmente, la marmórea alma de Galatea
esculpida en roca dura, como las que hay en Eritrea
que brotan del núcleo mismo y vienen del corazón de Gea.
¿Y dónde estará Venus? para que me conceda
como a Pigmalión el deseo, que una vez oyera
y ablandara en carne, el espesor de blanca piedra
dando vida y sentimiento, a su amada Galatea.
Porque no podré yo dotar, a la orgullosa dama
con belleza crisoelefantina, de un anima humana,
ni genio, ni esencia, para que sienta a quien la ama
pues es como una autómata y quererla es cosa vana.
Y si no rogase a Venus, no habría quien pudiera
arrebatarle la soberbia y lograr que comprendiera,
que la barrera calcárea, con que en su interior se encierra
también es mi prisión y mi tumba en esta tierra.
para abrir finalmente, la marmórea alma de Galatea
esculpida en roca dura, como las que hay en Eritrea
que brotan del núcleo mismo y vienen del corazón de Gea.
¿Y dónde estará Venus? para que me conceda
como a Pigmalión el deseo, que una vez oyera
y ablandara en carne, el espesor de blanca piedra
dando vida y sentimiento, a su amada Galatea.
Porque no podré yo dotar, a la orgullosa dama
con belleza crisoelefantina, de un anima humana,
ni genio, ni esencia, para que sienta a quien la ama
pues es como una autómata y quererla es cosa vana.
Y si no rogase a Venus, no habría quien pudiera
arrebatarle la soberbia y lograr que comprendiera,
que la barrera calcárea, con que en su interior se encierra
también es mi prisión y mi tumba en esta tierra.