El mejor amigo

myriam stella

Poeta fiel al portal
El mejor amigo

¡Hay que sacar a Tobey de la casa, ya no soporto más a ese perro pulguiento! grita Sofía

con un gesto de disgusto.

Si señora esta misma tarde lo llevaré a un lugar para que alguien lo recoja, dice Norma sacando al pobre animalito al patio. Tobey que pareciera entender lo que ocurre se echa sobre el viejo tapete escondiendo su hocico entre sus patas. La empleada cierra la puerta no antes de regañar al inofensivo animalito.

Esa tarde Norma cumple lo prometido, saca con una cuerda atada al cuello del perro que se niega a caminar, ¡Vamos! te llevaré bien lejos para que no vuelvas a molestar, no haces sino dejar pelos en toda la casa, la señora esta aburrida contigo por eso ya no te quiere tener más.

Lo siento por Marianita; se va a poner muy triste cuando llegue del colegio y no te vea, pero tengo que obedecer – soy solamente la empleada, no tengo otra opción.

Efectivamente – la niña al llegar del colegio corre a buscar su mascota y al no encontrarla le pregunta a su madre: ¿En dónde está Tobey? no lo encuentro quiero jugar con él un momento,

La madre no sabe que contestar, se siente culpable de haber sacado a Tobey, pero no le dice la verdad a su hija solamente contesta fríamente: la puerta se quedó abierta y se salió, cuando me di cuenta Salí a buscarlo y no lo encontré.

Sin que Sofía se dé cuenta ella sale de la casa quiere buscar a su fiel amigo, la niña con sus gritos lo llama, corre por todos lados, pregunta a las personas si lo han visto pero todo su esfuerzo es inútil. Sus bellos ojos verdes se llenan de lágrimas – cansada se sienta en una silla de un pequeño parque para tomar un poco de agua de su botella y seguir en la búsqueda del perro.

La tarde está terminando la noche se aproxima – tal vez el perro nunca aparezca, Marianita se pondrá aún más triste. La lluvia está empezando a mojar las calles de la ciudad la niña corre de prisa para regresar a casa, pero no encuentra el camino, se ha perdido como su mascota.

Asustada la pequeña que se ha alejado bastante de su casa rompe en llanto desesperado y sin saber qué hacer, cansada y asustada se deja caer sobre un árbol que se haya en el suelo por los fuertes vientos de días anteriores, este le sirve de refugio mientras cesa la lluvia.

El destino o quien sabe que es benévolo y lo que menos queremos es lo que más tenemos que admitir, justo en ese árbol está amarrado Tobey, la malvada Norma lo dejo allí para que seguramente muriera o alguien lo encontrara. Así que ellas tendrían que aceptar al noble animal para que la valiente niña no vuelva a escapar de su casa a buscarlo nuevamente.

La emoción de Marianita es tan grande que olvida la lluvia y que está perdida, abraza con amor a su amigo – este meneando la cola lame la carita de su amiga ella lo suelta de aquellas ramas. Tobey que sabía el camino de regreso conduce a la niña hasta su hogar donde encuentra a la madre desesperada por su hija, ¡Mamá encontré a mi perro! estaba atado a un árbol, ¿Quién lo dejó allí? ella no tiene más remedio que confesar su pecado.

Pide perdón a la niña y le promete que jamás volverá a sacar el perro de la casa, entendió que estos animales son los más fieles amigos que pueden tener los niños.
 
Bellísimo relato y tan cierto, los perros son almas maravillosas y los niños tienen el alma limpia, por eso los dos se comprenden y fusionan su cariño el uno al otro. Que linda prosa, Miriam Stella. Un gusto pasar por tus letras, saludos, Azalea.
 
Bellísimo relato y tan cierto, los perros son almas maravillosas y los niños tienen el alma limpia, por eso los dos se comprenden y fusionan su cariño el uno al otro. Que linda prosa, Miriam Stella. Un gusto pasar por tus letras, saludos, Azalea.
Los perros son a veces mejores amigos que los hombres, ellos no rechazan nuestra amistad como muchos lo hacen, y los niños son tan tiernos como ellos su cariño es leal y duradero.
Gracias Azalea por comentarme.
Bendiciones.
 
El mejor amigo

¡Hay que sacar a Tobey de la casa, ya no soporto más a ese perro pulguiento! grita Sofía

con un gesto de disgusto.

Si señora esta misma tarde lo llevaré a un lugar para que alguien lo recoja, dice Norma sacando al pobre animalito al patio. Tobey que pareciera entender lo que ocurre se echa sobre el viejo tapete escondiendo su hocico entre sus patas. La empleada cierra la puerta no antes de regañar al inofensivo animalito.

Esa tarde Norma cumple lo prometido, saca con una cuerda atada al cuello del perro que se niega a caminar, ¡Vamos! te llevaré bien lejos para que no vuelvas a molestar, no haces sino dejar pelos en toda la casa, la señora esta aburrida contigo por eso ya no te quiere tener más.

Lo siento por Marianita; se va a poner muy triste cuando llegue del colegio y no te vea, pero tengo que obedecer – soy solamente la empleada, no tengo otra opción.

Efectivamente – la niña al llegar del colegio corre a buscar su mascota y al no encontrarla le pregunta a su madre: ¿En dónde está Tobey? no lo encuentro quiero jugar con él un momento,

La madre no sabe que contestar, se siente culpable de haber sacado a Tobey, pero no le dice la verdad a su hija solamente contesta fríamente: la puerta se quedó abierta y se salió, cuando me di cuenta Salí a buscarlo y no lo encontré.

Sin que Sofía se dé cuenta ella sale de la casa quiere buscar a su fiel amigo, la niña con sus gritos lo llama, corre por todos lados, pregunta a las personas si lo han visto pero todo su esfuerzo es inútil. Sus bellos ojos verdes se llenan de lágrimas – cansada se sienta en una silla de un pequeño parque para tomar un poco de agua de su botella y seguir en la búsqueda del perro.

La tarde está terminando la noche se aproxima – tal vez el perro nunca aparezca, Marianita se pondrá aún más triste. La lluvia está empezando a mojar las calles de la ciudad la niña corre de prisa para regresar a casa, pero no encuentra el camino, se ha perdido como su mascota.

Asustada la pequeña que se ha alejado bastante de su casa rompe en llanto desesperado y sin saber qué hacer, cansada y asustada se deja caer sobre un árbol que se haya en el suelo por los fuertes vientos de días anteriores, este le sirve de refugio mientras cesa la lluvia.

El destino o quien sabe que es benévolo y lo que menos queremos es lo que más tenemos que admitir, justo en ese árbol está amarrado Tobey, la malvada Norma lo dejo allí para que seguramente muriera o alguien lo encontrara. Así que ellas tendrían que aceptar al noble animal para que la valiente niña no vuelva a escapar de su casa a buscarlo nuevamente.

La emoción de Marianita es tan grande que olvida la lluvia y que está perdida, abraza con amor a su amigo – este meneando la cola lame la carita de su amiga ella lo suelta de aquellas ramas. Tobey que sabía el camino de regreso conduce a la niña hasta su hogar donde encuentra a la madre desesperada por su hija, ¡Mamá encontré a mi perro! estaba atado a un árbol, ¿Quién lo dejó allí? ella no tiene más remedio que confesar su pecado.

Pide perdón a la niña y le promete que jamás volverá a sacar el perro de la casa, entendió que estos animales son los más fieles amigos que pueden tener los niños.
Me conmueve , los perros son hermosos y tienen sentimientos de hacia los humanos.
Un verdadero placer leer este bello relato.
Un cordial saludo.
 
El mejor amigo

¡Hay que sacar a Tobey de la casa, ya no soporto más a ese perro pulguiento! grita Sofía

con un gesto de disgusto.

Si señora esta misma tarde lo llevaré a un lugar para que alguien lo recoja, dice Norma sacando al pobre animalito al patio. Tobey que pareciera entender lo que ocurre se echa sobre el viejo tapete escondiendo su hocico entre sus patas. La empleada cierra la puerta no antes de regañar al inofensivo animalito.

Esa tarde Norma cumple lo prometido, saca con una cuerda atada al cuello del perro que se niega a caminar, ¡Vamos! te llevaré bien lejos para que no vuelvas a molestar, no haces sino dejar pelos en toda la casa, la señora esta aburrida contigo por eso ya no te quiere tener más.

Lo siento por Marianita; se va a poner muy triste cuando llegue del colegio y no te vea, pero tengo que obedecer – soy solamente la empleada, no tengo otra opción.

Efectivamente – la niña al llegar del colegio corre a buscar su mascota y al no encontrarla le pregunta a su madre: ¿En dónde está Tobey? no lo encuentro quiero jugar con él un momento,

La madre no sabe que contestar, se siente culpable de haber sacado a Tobey, pero no le dice la verdad a su hija solamente contesta fríamente: la puerta se quedó abierta y se salió, cuando me di cuenta Salí a buscarlo y no lo encontré.

Sin que Sofía se dé cuenta ella sale de la casa quiere buscar a su fiel amigo, la niña con sus gritos lo llama, corre por todos lados, pregunta a las personas si lo han visto pero todo su esfuerzo es inútil. Sus bellos ojos verdes se llenan de lágrimas – cansada se sienta en una silla de un pequeño parque para tomar un poco de agua de su botella y seguir en la búsqueda del perro.

La tarde está terminando la noche se aproxima – tal vez el perro nunca aparezca, Marianita se pondrá aún más triste. La lluvia está empezando a mojar las calles de la ciudad la niña corre de prisa para regresar a casa, pero no encuentra el camino, se ha perdido como su mascota.

Asustada la pequeña que se ha alejado bastante de su casa rompe en llanto desesperado y sin saber qué hacer, cansada y asustada se deja caer sobre un árbol que se haya en el suelo por los fuertes vientos de días anteriores, este le sirve de refugio mientras cesa la lluvia.

El destino o quien sabe que es benévolo y lo que menos queremos es lo que más tenemos que admitir, justo en ese árbol está amarrado Tobey, la malvada Norma lo dejo allí para que seguramente muriera o alguien lo encontrara. Así que ellas tendrían que aceptar al noble animal para que la valiente niña no vuelva a escapar de su casa a buscarlo nuevamente.

La emoción de Marianita es tan grande que olvida la lluvia y que está perdida, abraza con amor a su amigo – este meneando la cola lame la carita de su amiga ella lo suelta de aquellas ramas. Tobey que sabía el camino de regreso conduce a la niña hasta su hogar donde encuentra a la madre desesperada por su hija, ¡Mamá encontré a mi perro! estaba atado a un árbol, ¿Quién lo dejó allí? ella no tiene más remedio que confesar su pecado.

Pide perdón a la niña y le promete que jamás volverá a sacar el perro de la casa, entendió que estos animales son los más fieles amigos que pueden tener los niños.
Entrañable historia para dejar latir los sentimientos que siempre no entregan
los animales. ellos proximos se acercan y dejan diluir su fidelidad al hombre.
es la propia naturaleza instintiva la que les hace actuar asi. muy bello.
saludos amables de luzyabsenta
 

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