Elisalle
Poetisa
EL MEJOR LUGAR DEL MUNDO…
El hombre entró en aquel lugar de Oración. Estaba muy ebrio. Me di cuenta de su estado cuando abrazó uno de los pilares delanteros. Con dificultad se acercó a una escala de dos peldaños que conducían a la Sacristía. Estuvo hincado por instantes y luego intentó ponerse de pie. Imposible hacerlo y no dudé en ayudar. Tomé su mano, sonrió avergonzado y al no poder con mi fuerza de mujer, conseguir que se levantara, volvió a caer y apoyado de piernas y manos, se arrastró lentamente hasta el lugar en donde estaba la imagen sagrada y se abandonó allí como si fuera el mejor lugar donde podía estar, mientras una dulce voz cantaba algo más o menos así: “Ven hasta Él/ entrega tu carga/ déjala a sus pies/”. Pensé en aquellas palabras. Pensé en qué sería de ese hombre después. Empezaban a apagar las luces…
Margarita
26/02/2014
Todos los derechos Reservados
Prohibida su reproducción parcial
y/o total por cualquier medio
©
Inscrpción: 204.688
El hombre entró en aquel lugar de Oración. Estaba muy ebrio. Me di cuenta de su estado cuando abrazó uno de los pilares delanteros. Con dificultad se acercó a una escala de dos peldaños que conducían a la Sacristía. Estuvo hincado por instantes y luego intentó ponerse de pie. Imposible hacerlo y no dudé en ayudar. Tomé su mano, sonrió avergonzado y al no poder con mi fuerza de mujer, conseguir que se levantara, volvió a caer y apoyado de piernas y manos, se arrastró lentamente hasta el lugar en donde estaba la imagen sagrada y se abandonó allí como si fuera el mejor lugar donde podía estar, mientras una dulce voz cantaba algo más o menos así: “Ven hasta Él/ entrega tu carga/ déjala a sus pies/”. Pensé en aquellas palabras. Pensé en qué sería de ese hombre después. Empezaban a apagar las luces…
Margarita
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