Luis Elissamburu
Poeta fiel al portal
Caminó las veinte cuadras, meditando en silencio sobre la mala noticia. Había dilatado el momento todo lo posible, pero el destino tiene un calendario poco propenso al olvido. Hay cosas que no debieran decirse. La frase le golpeaba en las sienes, una y otra vez.
Llegó a la puerta del edificio, pulsó el botón del portero eléctrico, esperó la voz del amigo y respondió a ella con su mejor: "Soy Luis".
Caminó por el largo pasillo, ensayando con lentitud el paso decidido de algún personaje heroico. A quién se le puede pedir ayuda en los momentos tristes. ¿Cómo hablaría el abuelo sobre la muerte a la persona mas buena que conociera?.
El timbre sonó y vió su mano tocándolo. Escuchó la cerradura abriéndose y se largó a llorar.
Llegó a la puerta del edificio, pulsó el botón del portero eléctrico, esperó la voz del amigo y respondió a ella con su mejor: "Soy Luis".
Caminó por el largo pasillo, ensayando con lentitud el paso decidido de algún personaje heroico. A quién se le puede pedir ayuda en los momentos tristes. ¿Cómo hablaría el abuelo sobre la muerte a la persona mas buena que conociera?.
El timbre sonó y vió su mano tocándolo. Escuchó la cerradura abriéndose y se largó a llorar.