José Segundo Cefal
Poeta que considera el portal su segunda casa
Verano, sol, compromiso.
Mi único compromiso
Fue la oscura ausencia de mi involuntaria ceguera.
Águilas concéntricas eran mis ojos.
Peces confinados.
Entre los pasajes de este frío almacén de pensamientos
me estremezco escondido
y no estoy solo.
No saldremos ni nos sacarán.
No resolveremos el jeroglífico
No nos reducirás por más sangre que nos saques.
Y de repente llega el tranvía de Febrero.
¿Sólo un billete?
(un crimen)
¿Sólo sexo?
(crisis)
Cierro la puerta
No contesto a las no-preguntas
(sobrevivo)
Sobrevivo.
Arrancando pecas en el silencio de tu olvido.
Buscando las llaves heridas del abandono.
Mano de mortero.
Los orgasmos son tan efervescentes...
Mano de mortero.
Los días era navajas antes de Febrero.
Sufrir la angustia por alterar rutinas
era el pecado del día.
Pero,
¿Nacerán preguntas
para las respuestas qué eyacula el viento?
Mi único compromiso
Fue la oscura ausencia de mi involuntaria ceguera.
Águilas concéntricas eran mis ojos.
Peces confinados.
Entre los pasajes de este frío almacén de pensamientos
me estremezco escondido
y no estoy solo.
No saldremos ni nos sacarán.
No resolveremos el jeroglífico
No nos reducirás por más sangre que nos saques.
Y de repente llega el tranvía de Febrero.
¿Sólo un billete?
(un crimen)
¿Sólo sexo?
(crisis)
Cierro la puerta
No contesto a las no-preguntas
(sobrevivo)
Sobrevivo.
Arrancando pecas en el silencio de tu olvido.
Buscando las llaves heridas del abandono.
Mano de mortero.
Los orgasmos son tan efervescentes...
Mano de mortero.
Los días era navajas antes de Febrero.
Sufrir la angustia por alterar rutinas
era el pecado del día.
Pero,
¿Nacerán preguntas
para las respuestas qué eyacula el viento?