Sencillamente genial. Hace unos días confesaba que andaba buscando el micro de una sola palabra. Le di muchas sustantivas vueltas y no conseguía dar con él. Y he te aquí la solución que acabas de regalarnos surgida de una acción, de un verbo, escueto, sencillo, ¡brillante!
No encuentro las palabras adecuadas para expresar mi admiración. Maestro se queda muy corto, muy pobre para expresar lo que has conseguido. Amigo, pasarás a la historia y no solo porque es el primer microrelato de una palabra que se ha escrito, sino y también por su extraordinaria calidad. No dejes de presentarlo a cuantos concursos de mircrorelatos encuentres.
Creo que bien merecería un comentario de texto bien fundamentado de unas cuantas páginas. Desde aquí lanzo la idea, para los eruditos de la literatura, que los hay muchos y buenos en este foro de mundo poesía. Por lo sustancial del texto, me apetece pero no me atrevo a realizarlo, pondría todas mis carencias en evidencia.
¡Cuantas historias se vislumbran con este micro!
“Y al tercer día resucito de entre los muertos. Lo hice.”
“Qué susto me lleve en la carretera, después de esquivar ese camión,…”
“Dieron con el remedio a mi enfermedad…”
“No se me abrió el paracaídas hasta el último momento.”
¿Y el factor sorpresa?. No necesita contrapunto!!
Algunos avispados pueden pensar a la vista de este microrelato que cualquier verbo en si mismo puede ser uno, y eso además de denotar que quien lo piensa no tiene claro que es un microrelato, es completamente falso.
Pongamos unos ejemplos: Corrí. Bailé. Salté. Navegué. Sufrí. Descubrí. Amé. Todos muestran posibles acciones o sensaciones, pero al leerlos se te queda cara de tonto y te preguntas ¿Y que? Necesitan invariablemente estar acompañados de una oración, de un complemento o introducción que nos ponga en situación, que nos detalle algunas de las circunstancias en que se desarrolla la acción o el sentir, para que nos digan algo y sobre todo para que aparezca la sorpresa. No son ese mazazo que nos pone en funcionamiento.
En cambio “Resucité” contiene un cuento, una historia en si mismo. No necesita de ningún complemento ni introducción para que la mente empiece a desarrollar su propia historia, sin forzar nada. Quizás haya personas de alguna cultura que por sus creencias concretas, por sus referencias, se queden preguntándose, ¿i qué? pero solo serán pequeñas anécdotas si tomamos la humanidad en todo su conjunto.