Darío Nervo
Poeta que considera el portal su segunda casa
El milagro de tu acento.
Siento las bambúes de China
golpearse en mi alma
con el ávido viento
que surge de las estrofas
apacibles de tu boca;
y como todo mortal
en este simulacro de versos,
siento tu acento perforar
mi fragmentado corazón de luna,
y no sé si lloverme o dejarme en silencio,
pero te escuchó de fondo,
como los pianos alados que inventa mi mente,
haciendo mecer de noches mi dolor;
mas quisiera beberte en las copas del día
hasta embriagar mi lengua de tu acento,
de las liras de tu idioma,
y de tu acompasado cantar interior;
Porque si existen palabras en tus labios,
hay un corazón clavado a la distancia
que sueña con escucharte...
Siento las bambúes de China
golpearse en mi alma
con el ávido viento
que surge de las estrofas
apacibles de tu boca;
y como todo mortal
en este simulacro de versos,
siento tu acento perforar
mi fragmentado corazón de luna,
y no sé si lloverme o dejarme en silencio,
pero te escuchó de fondo,
como los pianos alados que inventa mi mente,
haciendo mecer de noches mi dolor;
mas quisiera beberte en las copas del día
hasta embriagar mi lengua de tu acento,
de las liras de tu idioma,
y de tu acompasado cantar interior;
Porque si existen palabras en tus labios,
hay un corazón clavado a la distancia
que sueña con escucharte...