Elizabeth Flores
Poeta que considera el portal su segunda casa
El Milagro.
Una intrépida noche de abril
el silencio arrebató mi sueño,
como un sello amenazador y trágico,
vi la imagen pétrea de la muerte
sin la esperanza de un cielo,
las sombras me abrazaban,
hasta robar mi aliento.
Cuando cayó el silencio
en mi alma agonizante,
perdida en el más sutil vacío,
ausente estaba el espejo de la vida,
Mórbida con la palidez de la luna
con dolor de esclavo, moría
en aquel mísero lecho.
Con trémula y suspensa mirada
de un torbellino oscuro
unos seres infernales
me llamaban
y un lienzo arrebatador me ofrecían,
mas mi alma no obedecía.
Con temibles gemidos "Oh Dios"
mi alma en harapos te llamaba,
una lágrima de dolor era testigo
de aquel cruel dormir sin oasis.
En aquel lúgubre y convulso lugar
un telón cerraban los doctores
y con voces del seol decían,
lo imposible ya se hizo,
murió ya.
Y con manos frías
desforzadas, a la morgue
mi cuerpo llevaban.
En la realidad de mi sueño ,
mi alma aún gritaba
y una voz solemne susurraba.
Antes de que formase el mundo
existes Tú; ya no vaciles en la penumbra
abre los ojos , sigue la vida,
comprada está desdes aquel día
en una cruz ya la pagué.
Agradecida hoy te digo:
Tú eres razón de mi existir,
sin ti no se vivir, eres arcoíris en mí,
prodigio del amor más sublime,
eres mi dulce despertar
¡Cómo poderte negar!
si con precio de sangre
hoy estas letras escribo,
el ''MILAGRO'' Fue a mí lo he vivido.
Ante Ti, mi corazón está rendido
Elizabeth Flores.
Una intrépida noche de abril
el silencio arrebató mi sueño,
como un sello amenazador y trágico,
vi la imagen pétrea de la muerte
sin la esperanza de un cielo,
las sombras me abrazaban,
hasta robar mi aliento.
Cuando cayó el silencio
en mi alma agonizante,
perdida en el más sutil vacío,
ausente estaba el espejo de la vida,
Mórbida con la palidez de la luna
con dolor de esclavo, moría
en aquel mísero lecho.
Con trémula y suspensa mirada
de un torbellino oscuro
unos seres infernales
me llamaban
y un lienzo arrebatador me ofrecían,
mas mi alma no obedecía.
Con temibles gemidos "Oh Dios"
mi alma en harapos te llamaba,
una lágrima de dolor era testigo
de aquel cruel dormir sin oasis.
En aquel lúgubre y convulso lugar
un telón cerraban los doctores
y con voces del seol decían,
lo imposible ya se hizo,
murió ya.
Y con manos frías
desforzadas, a la morgue
mi cuerpo llevaban.
En la realidad de mi sueño ,
mi alma aún gritaba
y una voz solemne susurraba.
Antes de que formase el mundo
existes Tú; ya no vaciles en la penumbra
abre los ojos , sigue la vida,
comprada está desdes aquel día
en una cruz ya la pagué.
Agradecida hoy te digo:
Tú eres razón de mi existir,
sin ti no se vivir, eres arcoíris en mí,
prodigio del amor más sublime,
eres mi dulce despertar
¡Cómo poderte negar!
si con precio de sangre
hoy estas letras escribo,
el ''MILAGRO'' Fue a mí lo he vivido.
Ante Ti, mi corazón está rendido
Elizabeth Flores.
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