E.Fdez.Castro
Poeta que considera el portal su segunda casa
EL MIRLO BLANCO
Un pico de oro grato y melodioso
resuena para una hembra oscura y parda,
las flora enmarca el porte más grandioso
del negro frac que el quiero tanto aguarda.
En el estío trabaja tan ansioso
que lleva atiborrada gran albarda,
acariciando un trato cariñoso
de la prole y su cónyuge bastarda.
El tardío su indumento des imbrica
y pierde su facundia color gualda
transformando su canto en voz llorica.
La nevisca sus galas enguirnalda,
contra la rama el gris lo crucifica,
mientras su descendencia da la espalda.
Un pico de oro grato y melodioso
resuena para una hembra oscura y parda,
las flora enmarca el porte más grandioso
del negro frac que el quiero tanto aguarda.
En el estío trabaja tan ansioso
que lleva atiborrada gran albarda,
acariciando un trato cariñoso
de la prole y su cónyuge bastarda.
El tardío su indumento des imbrica
y pierde su facundia color gualda
transformando su canto en voz llorica.
La nevisca sus galas enguirnalda,
contra la rama el gris lo crucifica,
mientras su descendencia da la espalda.