Alberto Minés
Poeta fiel al portal
Se pintó una amapola
inocente,
se calló del marco
tristemente,
la recogió el viento
casi desaparecida
casi muerta.
Se abre el cielo
se destiñe
inconciente
sobre los árboles más crecidos,
el pasado se pinta
entre lo verde.
Se pintó una caricia
el aroma la tomó
la posó
en una mejilla
y el rubor se confundió
con la sonrisa.
Había un nido
habían aves,
se han ido
y el dolor
inevitable
se quedó ha vivir conmigo.
Se pintó un reloj,
un anillo y una niña,
se pintó una canción,
una espera y un te amo.
Y ahora nosotros: dos extraños
Mirando una caricia y una flor
Pintada en el mismo cuadro.
inocente,
se calló del marco
tristemente,
la recogió el viento
casi desaparecida
casi muerta.
Se abre el cielo
se destiñe
inconciente
sobre los árboles más crecidos,
el pasado se pinta
entre lo verde.
Se pintó una caricia
el aroma la tomó
la posó
en una mejilla
y el rubor se confundió
con la sonrisa.
Había un nido
habían aves,
se han ido
y el dolor
inevitable
se quedó ha vivir conmigo.
Se pintó un reloj,
un anillo y una niña,
se pintó una canción,
una espera y un te amo.
Y ahora nosotros: dos extraños
Mirando una caricia y una flor
Pintada en el mismo cuadro.
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