José Luis Galarza
Poeta que considera el portal su segunda casa
Con notas libres tu voz,
envuelta en su propio encanto,
reviste íntimas las tardes
de trino alegre y mundano.
Verdad que despliega el ritmo,
que yo nunca habré olvidado,
el suave temblor de todo,
la clave del dulce abrazo.
Los matices de los días
cubriéndose con un manto
para abrigar este cielo
que ofrece paz y reparo,
al continuar, ¡y doy gracias
por la ofrenda de remanso!,
entiendo que no hay razones
más profundas que tus rastros.
La estela de nuestras vidas
que nos enciende a destajo
las superficies sombrías
con lo que de verdad amo,
y resplandece en los parques
lo vital de tu retrato,
en milagros reverdece
el misterio de tus pasos.
envuelta en su propio encanto,
reviste íntimas las tardes
de trino alegre y mundano.
Verdad que despliega el ritmo,
que yo nunca habré olvidado,
el suave temblor de todo,
la clave del dulce abrazo.
Los matices de los días
cubriéndose con un manto
para abrigar este cielo
que ofrece paz y reparo,
al continuar, ¡y doy gracias
por la ofrenda de remanso!,
entiendo que no hay razones
más profundas que tus rastros.
La estela de nuestras vidas
que nos enciende a destajo
las superficies sombrías
con lo que de verdad amo,
y resplandece en los parques
lo vital de tu retrato,
en milagros reverdece
el misterio de tus pasos.
Última edición: