Ariel
Diseño mi vida paso a pas
Es insondable el corazón,
premio de la mujer que amas;
es laberinto misterioso,
de sacrificios y proclámas.
Sinuoso sendero oculto,
pero abierto a las miradas;
escrutadoras algunas,
que te hieren sin palabras.
Otras te espían sin miedo,
como una fiera que araña,
la corteza de ése árbol,
descubriendo su entraña.
Llega juventud pletórica,
de inquietudes y esperanza,
con el primer desengaño,
abre herida que te marca.
Ya retiene el corazón roto,
pena de ésa hermosa dama,
su primera cicatríz honda
que ningún otro amor sana.
Las primeras ilusiones
han sido sacrificádas,
bajo el yugo atormentado,
de lágrimas esclavas.
Pásan los años raudos,
los noviazgos, la palabra;
promesas, unas cumplidas,
que te llevan hasta el ara.
Más llevas los dolores,
clavados como dagas,
pues los años no han pasado
sin matar las esperanzas.
Nos hacemos mujeres
de perdones al alba
de inventadas disculpas
a golpe de fragua.
Somos las mejores herreras,
que con el martillo tallan,
el corazón maltrecho oculto,
tras hermosas miradas.
Y se asombran los hombres
bien sentados en butaca,
quizá en primera fila,
de la fortaleza donada.
Los misterios del corazón
son de la mujer, su arma.
Su mejor escudo tallado
de oro, diamante y plata.
Copyright©2006.Susana Blanco.Todos los Derechos Reservados.
premio de la mujer que amas;
es laberinto misterioso,
de sacrificios y proclámas.
Sinuoso sendero oculto,
pero abierto a las miradas;
escrutadoras algunas,
que te hieren sin palabras.
Otras te espían sin miedo,
como una fiera que araña,
la corteza de ése árbol,
descubriendo su entraña.
Llega juventud pletórica,
de inquietudes y esperanza,
con el primer desengaño,
abre herida que te marca.
Ya retiene el corazón roto,
pena de ésa hermosa dama,
su primera cicatríz honda
que ningún otro amor sana.
Las primeras ilusiones
han sido sacrificádas,
bajo el yugo atormentado,
de lágrimas esclavas.
Pásan los años raudos,
los noviazgos, la palabra;
promesas, unas cumplidas,
que te llevan hasta el ara.
Más llevas los dolores,
clavados como dagas,
pues los años no han pasado
sin matar las esperanzas.
Nos hacemos mujeres
de perdones al alba
de inventadas disculpas
a golpe de fragua.
Somos las mejores herreras,
que con el martillo tallan,
el corazón maltrecho oculto,
tras hermosas miradas.
Y se asombran los hombres
bien sentados en butaca,
quizá en primera fila,
de la fortaleza donada.
Los misterios del corazón
son de la mujer, su arma.
Su mejor escudo tallado
de oro, diamante y plata.
Copyright©2006.Susana Blanco.Todos los Derechos Reservados.
Última edición:
Querida compañera y amiga, en primer lugar quiero desearte [color=red[b]] :-({|= ¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!! :-({|= [/[/b]color]. Gracias por tus palabras. Decirte que aún me queda mucho, mucho que aprender y con gente como la de este foro no dejaré de hacerlo nunca, pues cada día enseñáis algo nuevo. Gracias de nuevo por tus palabras y mi deseo de que el Año que se aproxima a paso agigantados nos traiga a todos una inspiración especial para poder llegar a aquellos corazones que aún están por descubrir los valores humanos. Un beso muy grande sirenita 
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