pedro hernández
Poeta que considera el portal su segunda casa
Despierta el alma
que viaja en el mar,
donde el vuelo de la
sirena es tan corto
como el de la gaviota,
donde la estrella fugaz
ciuda de tus lagrimas
y tu lecho maullira
todo tu dolor.
Un silencio oportuno
yace en mil reveliones
de un pensamiento que
fallece con la noche y la
distancia, es solo un
recuerdo de primavera
cuando una gota de amor
moja la rosa, como el rocio
de la tarde nublada.
Bajó la neblina que
cae, en las paredes
humedas de la iglesia,
solo las campanadas,
anuncian la trsiteza
cuando el perro auya fuerte,
y el padre en su confecionario,
recibe un peregrino que
llora la desgracia de haber
nacido, solo es un grito el
misterio de dormir sin cerrar
los ojos.
Pedro Jesus Hernandez Requena.
MARACAY VENEZUELA...
que viaja en el mar,
donde el vuelo de la
sirena es tan corto
como el de la gaviota,
donde la estrella fugaz
ciuda de tus lagrimas
y tu lecho maullira
todo tu dolor.
Un silencio oportuno
yace en mil reveliones
de un pensamiento que
fallece con la noche y la
distancia, es solo un
recuerdo de primavera
cuando una gota de amor
moja la rosa, como el rocio
de la tarde nublada.
Bajó la neblina que
cae, en las paredes
humedas de la iglesia,
solo las campanadas,
anuncian la trsiteza
cuando el perro auya fuerte,
y el padre en su confecionario,
recibe un peregrino que
llora la desgracia de haber
nacido, solo es un grito el
misterio de dormir sin cerrar
los ojos.
Pedro Jesus Hernandez Requena.
MARACAY VENEZUELA...
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