César Espenzer
Poeta recién llegado
EL MISTERIOSO CICLO DE SU PESTAÑEO
En el misterioso ciclo de su pestañeo
mis manos divisan el universo abstracto de su pelo
mientras dibujo el amor con su aliento
en la constelación trasera
De su habitación, tan fugaz ni visto, como el viento.
Hacemos del sistema solar algo propio
donde sus piernas de fuego incendian mis dedos
cuando le desprendo la inocencia,
la abrazo con mi piel
y hasta le desnudo cada uno de sus miedos.
En el misterioso ciclo de su pestañeo
yo comprendo cómo funciona su anatomía,
tal vez la fisionomía de su cuerpo
se basa en unir sus lunares con líneas
mientras dibujo el boceto en sus labios de estela.
Y se aglomeran las esferas
al contacto en la frontera de un cálido silencio;
se alinean sus llantos con mis deseos
donde lo punzante en sus clavículas
conectan su cuerpo con cada uno de mis sueños.
En el misterioso ciclo de su pestañeo
no hay nada que parpadear, no;
basta perderse entre sus dedos.
En el misterioso ciclo de su pestañeo
mis manos divisan el universo abstracto de su pelo
mientras dibujo el amor con su aliento
en la constelación trasera
De su habitación, tan fugaz ni visto, como el viento.
Hacemos del sistema solar algo propio
donde sus piernas de fuego incendian mis dedos
cuando le desprendo la inocencia,
la abrazo con mi piel
y hasta le desnudo cada uno de sus miedos.
En el misterioso ciclo de su pestañeo
yo comprendo cómo funciona su anatomía,
tal vez la fisionomía de su cuerpo
se basa en unir sus lunares con líneas
mientras dibujo el boceto en sus labios de estela.
Y se aglomeran las esferas
al contacto en la frontera de un cálido silencio;
se alinean sus llantos con mis deseos
donde lo punzante en sus clavículas
conectan su cuerpo con cada uno de mis sueños.
En el misterioso ciclo de su pestañeo
no hay nada que parpadear, no;
basta perderse entre sus dedos.
César Espenzer