jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
los pocos amigos que tengo
no tienen ni puta idea de que escribo poesía
yo no voy a decírselo
y ellos seguirán creyendo que me encierro
a ver negros vergudos cogiéndose a colegialas bramudas
o a leer novelitas de stepehen king
no quiero que piensen que soy puto
que mi corazón es un órgano sufriente y quejumbroso
que me siento solo y triste aunque aparente
ser un tipo duro como ellos
un bebedor de cerveza que coge con putas
y se acuesta con jubiladas canadienses a cambio de unos dólares
si les dijera tampoco me lo creerían
pensarían que estoy haciendo el payaso
que soy tan hombre y tan macho que aún puedo darme el lujo
de fingirme maricón y encima decir que soy poeta
y en el fondo se dirían "este cabrón en verdad es un hijo de puta"
no se los voy a decir porque ellos no entenderían
que la poesía no es necesariamente asunto de maricones
que escribir un poema no hace que te vuelvas puto
que expresar un sentimiento no disminuye tu virilidad
no les puedo decir que algunas noches
me siento tan vacío que podría matarme
siento la falta de una mujer que me abrace
siento que toda mi vida fue un puto desperdicio
y entonces agarro la libreta y me pongo a escribir al respecto
y esa simple acción me libera de la pesadumbre
calma la agitación emocional de los fantasmas
que deambulan por los oscuros subterráneos de mi conciencia
unas cuantas palabras garrapateadas sobre el papel
sólo eso necesito para restablecer el equilibrio
se me quitan incluso hasta las ganas de llorar
abro la ventana del cuarto y miro las estrellas
pienso que la vida es bella y las rosas del jardín son hermosas
cojo el celular y marco el número de antonio
y cuando contesta le pregunto si quiere venir a la casa
"renté la última película de polanski, papacito,
y mientras llegas voy metiendo las palomitas al micro"