Teresa Hernández
Poeta recién llegado
EL MONOLOGO DE LA MAESTRA
Ah, cuanto deseo compartir
con los niños y niñas mi tibiecito pan del saber.
Contonearme orgullosa por mi escuela,
feliz de servir a la niñez y a mi Patria.
Ah, que satisfacción incomparable
sustenta mi vida cada día
cuando veo realizado mi caro deseo
en la gratitud disfrazada de sonrisa infantil.
Ah, cuanto amor se filtra en un instante
cuando sus ojitos repletos de ternura
en el aula me piden mucho mas
Ah, el tiempo se esfumó mágicamente
generación tras generación
quedando en la mente de la juventud
mi atesorado pan del saber
Ah, hoy la nostalgia embriaga mi soledad
que teje recuerdos de mi recinto escolar
El pan del saber sin reserva lo esparcí
germinando satisfactoriamente
en mi obra maestra: la juventud.
Ah, cuanto deseo compartir
con los niños y niñas mi tibiecito pan del saber.
Contonearme orgullosa por mi escuela,
feliz de servir a la niñez y a mi Patria.
Ah, que satisfacción incomparable
sustenta mi vida cada día
cuando veo realizado mi caro deseo
en la gratitud disfrazada de sonrisa infantil.
Ah, cuanto amor se filtra en un instante
cuando sus ojitos repletos de ternura
en el aula me piden mucho mas
Ah, el tiempo se esfumó mágicamente
generación tras generación
quedando en la mente de la juventud
mi atesorado pan del saber
Ah, hoy la nostalgia embriaga mi soledad
que teje recuerdos de mi recinto escolar
El pan del saber sin reserva lo esparcí
germinando satisfactoriamente
en mi obra maestra: la juventud.