Antonio del Olmo
Poeta que considera el portal su segunda casa
EL MONSTRUO
El sonido del disparo lejano despertó al líder de la manada de lobos. El viento le trajo un olor que despertó su recuerdo más triste: la matanza de la mitad de sus compañeros, los más rezagados, aquella fatídica mañana. No podía olvidar el olor de la pólvora y la sangre. Estaba muy cerca ese horrible monstruo que camina siempre erguido sobre las patas traseras y mata desde lejos. Se hallaba detrás del arroyo, cerca de donde había dormido otra manada.
Sonaron más disparos, mientras el líder de la manada despertaba a sus congéneres para huir deprisa, muy deprisa, hasta las rocas más altas del monte, donde podían protegerse.
Sonaron más disparos, mientras el líder de la manada despertaba a sus congéneres para huir deprisa, muy deprisa, hasta las rocas más altas del monte, donde podían protegerse.
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