EL MUERTO ERRANTE.
Aguante el dolor a la pena
la miseria de un hombre cautivo,
paloma sin rama de olivo
tú en la nada y en el todo,
fervor de primavera en la calavera
que se acuna desmemoriada.
Trance en los paramos divididos
derrota incierta en la gota de una lágrima,
momentos de tempestades
mar en deriva sin mano,
bajar al averno para encontrarme
antes que reciten los silencios.
Pasaje de ida y la vuelta
se torna sin retorno y febril,
el olvido en derrota quiera ser
concierto cargado de males,
que resucita en cada latido
en la ofensiva del reproche.
Que el verbo no sea maldito
en la encrucijada de la nada,
responso en el alma
bendita bendición olvidada,
errante paso sin piernas
que desconoce dónde te quedaste.
Quitar las soledades a las aguas mansas
hacer olas en los crespones de un aura,
recitarte sin pretérito
y mientras no tenga descanso eterno,
amarte eternamente aunque el viaje
sea al lado de todos los muertos.
Aguante el dolor a la pena
la miseria de un hombre cautivo,
paloma sin rama de olivo
tú en la nada y en el todo,
fervor de primavera en la calavera
que se acuna desmemoriada.
Trance en los paramos divididos
derrota incierta en la gota de una lágrima,
momentos de tempestades
mar en deriva sin mano,
bajar al averno para encontrarme
antes que reciten los silencios.
Pasaje de ida y la vuelta
se torna sin retorno y febril,
el olvido en derrota quiera ser
concierto cargado de males,
que resucita en cada latido
en la ofensiva del reproche.
Que el verbo no sea maldito
en la encrucijada de la nada,
responso en el alma
bendita bendición olvidada,
errante paso sin piernas
que desconoce dónde te quedaste.
Quitar las soledades a las aguas mansas
hacer olas en los crespones de un aura,
recitarte sin pretérito
y mientras no tenga descanso eterno,
amarte eternamente aunque el viaje
sea al lado de todos los muertos.