JOSE BOADO CORDOVA
Poeta recién llegado
La noche aun deslumbra
con el vació de su oscuridad eterna
mi imaginación camina cansada
en la base negra de esta casa
admirando siempre su estructura.
Una canción fúnebre
calienta esta noche
ahogando el lloriqueo amoroso
de una despedida triste.
La noche infringe hoy
la gravedad terrestre
y con una fuerza constante
atrae hacia el suelo
todos los recuerdos, en forma de agua.
Amor y desgracia hay en estos segundos,
parece que nunca fuera a amanecer,
la desnaturalización de esta fuerza
es un poco desastrosa.
Por acción de Dios
un cuerpo yace solitario
en una pequeña celda
acostado boca arriba,
no respira,
no mira,
no escucha,
no habla,
no se mueve.
Esta el muy pobre muerto
solo su alma lo observa
no hay nadie mas
ni siquiera la flor que la vio nacer
esta alma conversa con la tristeza
y entre sollozos la soledad la consuela
solo mi alma lo observa
El muerto soy yo.
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