Este poema nos demuestra que encontraste la forma de hacer, de una temática aparentemente amplia y compleja, un submundo poético y romántico muy interesante y muy bien definido. Y es que a veces el mundo real no nos alcanza, no nos hace felices, y tenemos que inventarnos otros mundos más optimistas y hermosos. ¿Qué haría el poeta sin sus irrealidades? ¿Cómo escapar hacia lo poético sin olvidar que afuera hay otro mundo aguardándonos? El mundo poético es maravilloso. Tú bien lo sabes porque así lo detallas cuando dices: "Yo preciso otros mundos: los lejanos / y los que estallan en mis manos. / Siempre tengo lunas prendidas en el pelo / y lagunas en los ojos.".
Observaciones: en una poesía libre no siempre se dan los hipérbatos. No hace falta alterar el orden sintáctico de las frases cuando no hay ni rima ni métrica que nos sujete. La naturalidad es un elemento que siempre aporta al poema: «Los soles parecen flores amarillas», por ejemplo, me parece una frase con mejor sentido sintáctico. El asunto es: ¿qué determina la naturalidad en una oración?, cuestiones gramaticales que me exceden y que, seguramente, tienen mucho que ver con mis gustos poéticos. | En el verso * creo que corresponde: mares inmensos.
En fin, que tu poema es una maravilla, que me ha gustado y que estoy profundamente agradecido de haber leído esta propuesta tuya basada en la mía.
Un abrazo. Y hasta que volvamos a versos...