Alas de marioneta
Poeta asiduo al portal
Emocionándome entre las gotas de música de una sombrilla medio rasgada,
imaginaba un deseo repetido, cuatro veces cada vez que la vela se apagaba.
Liberé a mi cordura de sus sueños para ver si los soñaba la madrugada
y que a dos palmos por encima de cada latido, cuatro de mis dedos acariciaran su espalda
disfrazados de angelito bueno, para escalar poco a poco entre su pijama.
Con el quinto sujetar el aire. Que quedara suficiente espacio libre sobre su cama
para volar boca abajo y boca al lado alrededor de todas las esquinas de su alma
y que mientras llegaba el día, vestido de domingo, colándose sin ventanas
ese mundo prohibido de tanto quererla, se convirtiera en la mejor versión del mundo que soñaba.
imaginaba un deseo repetido, cuatro veces cada vez que la vela se apagaba.
Liberé a mi cordura de sus sueños para ver si los soñaba la madrugada
y que a dos palmos por encima de cada latido, cuatro de mis dedos acariciaran su espalda
disfrazados de angelito bueno, para escalar poco a poco entre su pijama.
Con el quinto sujetar el aire. Que quedara suficiente espacio libre sobre su cama
para volar boca abajo y boca al lado alrededor de todas las esquinas de su alma
y que mientras llegaba el día, vestido de domingo, colándose sin ventanas
ese mundo prohibido de tanto quererla, se convirtiera en la mejor versión del mundo que soñaba.