Julio Serrano Castillejos
Poeta recién llegado
EL MUNDO SE NOS VA
El mundo está turbado
y a todos nos parece inaccesible.
Eolo nos mira airado
y el lodo, sepultando
acaba con la paz apetecible.
Los polos se derrumban
y los osos deambulan sin concierto.
El cielo es nuestra tumba
y el tiempo es la penumbra
de las voces del árido desierto.
Los bosques incendiados
pierden el humus de la tierra y lloran
tan solos, desolados,
y Dios nos mira triste
por todo lo que queman nuestras manos.
Se mancha con aceite
el mar, la grasa solo contamina.
¿Dañar es un deleite
del campo de la muerte
o de la siempre aguda Proserpina?
Las aves se derriten
y vuelan en la noche desolada.
Y los humos ya compiten
e invitan al convite
de la Tierra por todos tan dañada.
Ya vemos en la cumbre
las guerras tan trilladas que florecen,
es todo podredumbre
se extiende y luego crece
el sida en la diezmada muchedumbre.
El mundo es un lamento
y el averno en la tumba resplandece.
El bien ya no lo intento
y corre por el viento
la eterna exhalación que fiel florece.
¡Oh campos venerados!
¡Oh luces tan cristianas y serenas!
Mirad, por Dios airados
los tiempos acabados
¡Volved entonces a las eras buenas..!
El mundo está turbado
y a todos nos parece inaccesible.
Eolo nos mira airado
y el lodo, sepultando
acaba con la paz apetecible.
Los polos se derrumban
y los osos deambulan sin concierto.
El cielo es nuestra tumba
y el tiempo es la penumbra
de las voces del árido desierto.
Los bosques incendiados
pierden el humus de la tierra y lloran
tan solos, desolados,
y Dios nos mira triste
por todo lo que queman nuestras manos.
Se mancha con aceite
el mar, la grasa solo contamina.
¿Dañar es un deleite
del campo de la muerte
o de la siempre aguda Proserpina?
Las aves se derriten
y vuelan en la noche desolada.
Y los humos ya compiten
e invitan al convite
de la Tierra por todos tan dañada.
Ya vemos en la cumbre
las guerras tan trilladas que florecen,
es todo podredumbre
se extiende y luego crece
el sida en la diezmada muchedumbre.
El mundo es un lamento
y el averno en la tumba resplandece.
El bien ya no lo intento
y corre por el viento
la eterna exhalación que fiel florece.
¡Oh campos venerados!
¡Oh luces tan cristianas y serenas!
Mirad, por Dios airados
los tiempos acabados
¡Volved entonces a las eras buenas..!