David Martinez Vilches
Amigo de la Poesía Clásica
El aire con el viento relajante refresca las olas,
la belleza se crea de la diosa, sin duda, más bella,
se vuelve el firmamento gran jardín donde nacen corolas
de flores, que recrea la mirada de dulce querella.
Del agua en movimiento las doradas de amor caracolas
salen, ¡oh dulce dea! que inmortal tu destino se sella
en los mares del cuento, do cabellos tan rubios enrolas,
mientras Céfalo otea tu desnudo que brilla de estrella.
Oh, bella Venus, diosa que embriagaste de amor y hermosura
al hombre débil, vago, que contempla tu rostro bonito
de mujer más hermosa, sin dar credo a la vista, ¡qué oscura!
Tu cristal bello halago, amoroso y sutil monolito,
imagen tan preciosa que desprende su estrella en la altura
y que cobra su pago de deidad con amor infinito.
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