amormejia
Poeta veterano en el portal
El alquitrán del odio acecha,
ronda el sendero de fe abandonado,
cimenta el rencor a manos inocentes,
que esperan en luna de cuarto crecente,
ola inesperada de la adversidad...
Se despiden las aves del viejo alpiste,
se engolosinan del fácil grano,
del que picotean indiscriminado,
zaceando sus buches hambrientos.
Las alforjas del pobre no se llenan,
están siempre rotas por ágil puñal,
de hoja de acero,
también del marfil,
y de carne y hueso,
de cruel lengua vil.
Mas siempre adheridas por negra condena,
al desamparado jamás se le escapan,
de sus manos santas vistas desdichadas,
aquel alquitrán que llaman el odio,
poniendo en condena la fiel añoranza,
que habita escondida entre velo y navaja.
Pegajoso queda el maldito legado,
ambición, riqueza, envida y rechazo;
queriendo hacer víctimas a nuevos prospectos
que retan erguidos
al destino marcado.
El negro alquitrán
presente por ausencia,
asecha a tu puerta;
no le abras, desecha.
Última edición:
:
::