Orfelunio
Poeta veterano en el portal
El Nido
No me des del sol la esquina,
dame todo el sol de frente,
porque el sol es medicina
vitamina del que siente.
Dame tú del agua clara,
manantial que es de tu fuente,
la bebida que encarnada
de tus pechos es corriente.
Tómame poquito a poco,
sin cejar tu buena estampa
en el cuerdo que está loco
por tu suave y dulce trampa.
Ya pasó que el tiempo ruido
nos devuelve el mar en calma;
te propongo hacer un nido
y que el ruido sea la grazna.
Pajaritos con su píos
nos dirán con sus albadas,
que el murmullo en esos ríos
son las alas desatadas.
Pasará la primer nieve,
y verás como el volar,
es cuestión del canto alegre
que se eleva con amar.
Viejos somos como el árbol
donde ayer te conquisté,
aquel nido con sus nardos
da la cuenta en que te amé.
No me des del sol la esquina,
dame todo el sol de frente,
porque el sol es medicina
vitamina del que siente.
Dame tú del agua clara,
manantial que es de tu fuente,
la bebida que encarnada
de tus pechos es corriente.
Tómame poquito a poco,
sin cejar tu buena estampa
en el cuerdo que está loco
por tu suave y dulce trampa.
Ya pasó que el tiempo ruido
nos devuelve el mar en calma;
te propongo hacer un nido
y que el ruido sea la grazna.
Pajaritos con su píos
nos dirán con sus albadas,
que el murmullo en esos ríos
son las alas desatadas.
Pasará la primer nieve,
y verás como el volar,
es cuestión del canto alegre
que se eleva con amar.
Viejos somos como el árbol
donde ayer te conquisté,
aquel nido con sus nardos
da la cuenta en que te amé.