El niño de cristal

CarolinaS

Poeta recién llegado
Cargo indefensa tu mano.

Dudo quién a quién sostiene,

cuando posas tus deditos

sobre los míos dolientes.

Y te contemplo, milagro

prodigio en lugar agreste

sabiéndote original

mas no por el pecado ese.

¿Por dónde habría otra culpa

en tu ser tan inocente

que no fuera ya venir

a este cruel mundo indolente?

Y tan lejos de ser ángel

te cuido y bajo tus fiebres.

Mi ciencia, mi arte, mi magia

para que te recuperes.

Y llevo tu frágil cuerpo,

tu vida, futuro y suerte

en mis hombros tan cansados

que hallan paz cuando al tenerte

te resguardo a ti de todo

y entre mis brazos te duermes.

De cristal te dicen, niño.

Y la verdad, lo pareces

con tu resuello apagado

y tus ya más cortos meses.

Pero Natura lo sabe y

lo que faltara de vientre

ya ganado en voluntad

de asir vida te dio en creces.

Cuando el tiempo se apagase

por los dos sería fuerte

y enjugaría lágrimas

como tantas otras veces

con trozos de mi alma sola

y falacias de valientes.

Te entregaré al sueño eterno.

¡Y yo moriré mil veces!

Pero te reiré de nuevo y…

Ya, mi niño –diré-. Duerme.
 
¡¡¡MARAVILLOSO!!! Para el aplauso.

Cargo indefensa tu mano.

Dudo quién a quién sostiene,

cuando posas tus deditos

sobre los míos dolientes.

Y te contemplo, milagro

prodigio en lugar agreste

sabiéndote original

mas no por el pecado ese.

¿Por dónde habría otra culpa

en tu ser tan inocente

que no fuera ya venir

a este cruel mundo indolente?

Y tan lejos de ser ángel

te cuido y bajo tus fiebres.

Mi ciencia, mi arte, mi magia

para que te recuperes.

Y llevo tu frágil cuerpo,

tu vida, futuro y suerte

en mis hombros tan cansados

que hallan paz cuando al tenerte

te resguardo a ti de todo

y entre mis brazos te duermes.

De cristal te dicen, niño.

Y la verdad, lo pareces

con tu resuello apagado

y tus ya más cortos meses.

Pero Natura lo sabe y

lo que faltara de vientre

ya ganado en voluntad

de asir vida te dio en creces.

Cuando el tiempo se apagase

por los dos sería fuerte

y enjugaría lágrimas

como tantas otras veces

con trozos de mi alma sola

y falacias de valientes.

Te entregaré al sueño eterno.

¡Y yo moriré mil veces!

Pero te reiré de nuevo y…

Ya, mi niño –diré-. Duerme.
 
Cargo indefensa tu mano.

Dudo quién a quién sostiene,

cuando posas tus deditos

sobre los míos dolientes.

Y te contemplo, milagro

prodigio en lugar agreste

sabiéndote original

mas no por el pecado ese.

¿Por dónde habría otra culpa

en tu ser tan inocente

que no fuera ya venir

a este cruel mundo indolente?

Y tan lejos de ser ángel

te cuido y bajo tus fiebres.

Mi ciencia, mi arte, mi magia

para que te recuperes.

Y llevo tu frágil cuerpo,

tu vida, futuro y suerte

en mis hombros tan cansados

que hallan paz cuando al tenerte

te resguardo a ti de todo

y entre mis brazos te duermes.

De cristal te dicen, niño.

Y la verdad, lo pareces

con tu resuello apagado

y tus ya más cortos meses.

Pero Natura lo sabe y

lo que faltara de vientre

ya ganado en voluntad

de asir vida te dio en creces.

Cuando el tiempo se apagase

por los dos sería fuerte

y enjugaría lágrimas

como tantas otras veces

con trozos de mi alma sola

y falacias de valientes.

Te entregaré al sueño eterno.

¡Y yo moriré mil veces!

Pero te reiré de nuevo y…

Ya, mi niño –diré-. Duerme.
Una dulzura incalculable tiene tu poema, eso y la belleza sostenida es un gran regalo de tu gran talento, saludos cordiales.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba