EL NIÑO LABRIEGO
Moreno el niño labriego
espera que nazca el día:
fogatas con oro intenso
en tiempos de recogida.
El niño llama a "Lucero"
y le cuelga una cestilla
con fruta del limonero
y queso, y panceta frita.
Entrándose en el granero
de luto tiene la vista,
va buscando los aperos
y allí dentro el sol no brilla.
Directo por el sendero
camino del campo enfila.
Feliz escucha al jilguero
que cuando pasa le trina.
El burrillo va primero,
de vez en cuando se gira,
para ver si el compañero
marcha con él todavía.
Ya distinguen los linderos,
ya los campos se divisan,
y más arriba, en el cielo,
el sol muestra su sonrisa.
Empieza el niño, ligero,
a recoger las olivas
que, esparcidas por el suelo,
venderá para comida.
Diez sacos carga el jumento,
las sombras ya se deslizan.
Terminado su tormento
a su casa se retira.
Y cuando atraviesa el pueblo,
con esa cara tan pilla,
le saludan con respeto
porque en el fondo lo admiran.
xxx
Churrete