Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
El niño la miró con esos ojos cargados
de cenizas y horrores como no hay dos,
con la piel sumergida en mordiscos
buscó en sus tesoros y halló dos discos.
Sacudió aquel aparato polvoriento
tomando aire por un momento,
la dejó venir, de cerca no tiembla el lobo,
sonó un buen track y un beso fue un robo.
La bruja resultó ser un amor
de esos bonitos que marcan terrenos,
aquellos mordiscos, marcas de dolor
de dos o tres veranos ajenos.
Si uno y uno sumaran una pareja
le dijo ella suavecito en la oreja,
podría quererte para toda la vida
pero para el amor solo soy una oruga herida.
La tomó de la mano y la condujo consigo
a mirar el mar y le puso su boca de abrigo,
ella tembló como un conejillo
y él le regaló una flor como anillo.
Se amaron como se ama en los cuentos
por toda la noche sin dejar poros sueltos,
como si nadie más existiera en el mundo
y el sonido del mar fuera un coro rotundo.
Pero al amanecer cuando la quiso abrazar
solo encontró un papel de mal formar,
no estaba con él, corrió presuroso
y la halló muerta, y con un rostro hermoso.
de cenizas y horrores como no hay dos,
con la piel sumergida en mordiscos
buscó en sus tesoros y halló dos discos.
Sacudió aquel aparato polvoriento
tomando aire por un momento,
la dejó venir, de cerca no tiembla el lobo,
sonó un buen track y un beso fue un robo.
La bruja resultó ser un amor
de esos bonitos que marcan terrenos,
aquellos mordiscos, marcas de dolor
de dos o tres veranos ajenos.
Si uno y uno sumaran una pareja
le dijo ella suavecito en la oreja,
podría quererte para toda la vida
pero para el amor solo soy una oruga herida.
La tomó de la mano y la condujo consigo
a mirar el mar y le puso su boca de abrigo,
ella tembló como un conejillo
y él le regaló una flor como anillo.
Se amaron como se ama en los cuentos
por toda la noche sin dejar poros sueltos,
como si nadie más existiera en el mundo
y el sonido del mar fuera un coro rotundo.
Pero al amanecer cuando la quiso abrazar
solo encontró un papel de mal formar,
no estaba con él, corrió presuroso
y la halló muerta, y con un rostro hermoso.