Yak Mercado
Poeta recién llegado
I
Por más que
te recreé
en sueños,
en recuerdos,
en escritos.
Jamás
alcanzare la perfección
que a mis ojos
era
(es)
tu imperfección.
II
Me da por hacerlo últimamente (y por últimamente me refiero a tres años para acá), recrearte, creo que es mucha mi vanidad por hacerlo, me da por jugar a Dios con mi mente y te construyo, sin planos, detalle a detalle, creo recordar tu olor, tus sienes chocando con las mías en un ritual raramente concebido en esa paridad que solo tu parecías comprender.
Me da también
(a veces)
por escuchar tu voz en mis sueños,
no logro recrearla despierto,
por más que intente,
es un tesoro que resguarda
celoso
mi subconsciente.
Tus ojos
-¿Ya te dije cuanto me gustan?-
Sí,
creo recordar haber derramado tinta,
(muchísima tinta)
hablando de ellos,
añorándolos,
diciendo cuanto y cuando
podría perderme.
Y así,
recordando,
soñando,
recreando
una y otra vez tu imagen
a veces alivio a veces tormento
es que me pierdo.
III
Me confieso perdido,
perdido,
en dudas,
en decisiones aplazadas,
no tomadas.
Perdido en alma,
no en cuerpo,
hace mucho que
perdí mi alma.
Se fue caminando de tu brazo
a ese ocaso
incierto,
irremediable,
de tu partida.
Por más que
te recreé
en sueños,
en recuerdos,
en escritos.
Jamás
alcanzare la perfección
que a mis ojos
era
(es)
tu imperfección.
II
Me da por hacerlo últimamente (y por últimamente me refiero a tres años para acá), recrearte, creo que es mucha mi vanidad por hacerlo, me da por jugar a Dios con mi mente y te construyo, sin planos, detalle a detalle, creo recordar tu olor, tus sienes chocando con las mías en un ritual raramente concebido en esa paridad que solo tu parecías comprender.
Me da también
(a veces)
por escuchar tu voz en mis sueños,
no logro recrearla despierto,
por más que intente,
es un tesoro que resguarda
celoso
mi subconsciente.
Tus ojos
-¿Ya te dije cuanto me gustan?-
Sí,
creo recordar haber derramado tinta,
(muchísima tinta)
hablando de ellos,
añorándolos,
diciendo cuanto y cuando
podría perderme.
Y así,
recordando,
soñando,
recreando
una y otra vez tu imagen
a veces alivio a veces tormento
es que me pierdo.
III
Me confieso perdido,
perdido,
en dudas,
en decisiones aplazadas,
no tomadas.
Perdido en alma,
no en cuerpo,
hace mucho que
perdí mi alma.
Se fue caminando de tu brazo
a ese ocaso
incierto,
irremediable,
de tu partida.
Última edición: