Dan Splash
Poeta recién llegado
Capítulo 1
Cualquier historia que se precie, necesita un estimulante que detone todo, un libre albedrío que deje incapacitado a la mayoría de personajes que la rodean, un desajuste en el mundo, para que todo vuele en pedacitos, recostruyéndose tan poquito a poco, que, a pesar de los esfuerzos, deje secuelas en las memorias de aquellos que la conocen.
Si he de determinar lo que el destino tiene en manos, diría que no es más que otro de sus caprichos, más, en este mundo, ¿quién lo controla?
Aquellos que decidimos jugar nuestras papeletas, y desatar lo que teníamos dentro contra las injusticias, no supimos cómo volver atrás. Tener una mano buena, una única carta necesaria, apostarlo todo a la suerte, a tú instinto, perderlo todo. Y aún seguimos con vida, nos mantenemos, que no es poco, pero, ejercer el derecho de la presencia ante el tribunal de la incertidumbre, te deja vendido al mayor postor, pues no existe nada que no tenga un porqué, o más bien, nada que no tenga causas y consecuencias.
La naturaleza crea ciclos, y nosotros nos amoldamos a ellos para sobrevivir, pero también nos aprovechamos de ellos, como cualquiera haría.
Han pasado cientos de años, el mundo ha cambiado, pero a pesar de todo, sigue teniendo dentro de sí, los mismos patrones de los cuales nunca vamos a aprender. Nunca se perderá lo suficiente.
“Esta vez será diferente, esta vez hay que cogerlo desde otra perspectiva, hay que cambiarlo todo, todo se puede hacer si lo queremos”
Esta vez, todo comenzó con un simple vídeo y un asesinato. Una explosión que no pasó desapercibida para la población, que mantuvo a todos quietos por unos instantes, tratando de concentrarse en aquello que sentían, que estaban viendo.
“Se el nuevo poder. Te lo entrego todo…” Las imágenes de archivo se iban sucediendo, guerras, asesinatos, momentos religiosos, etc.
Una persona mantenía las aspiraciones de muchos a raya, pero a pesar de eso, sólo conseguía que los más pequeños asintiesen con la cabeza y disimulasen su desacuerdo. Un hombre que ya podría haber vivido todo lo que quisiera o más, pues nadie le tocaría, o nadie sería capaz de levantarle la voz.
Todos le dimos una vana importancia. Pensamos que, en el departamento de policía, todo debería estar en orden, un lugar de concienciación sobre los crímenes cometidos en el mundo, no se puede permitir una mala imagen. Pero está siendo un día duro para Marcus, y él lo ve venir, ya nada le importa más que delegar su conciencia.
La ceniza cae por los bordes del cenicero, donde aún se mantiene haciendo equilibrismo un cigarro encendido. Los papeles caen al suelo, son pisados, ya nada importa. Es un lugar pequeño, lleno de clasificadores que rodean la sala, acompañados de una mesa y una silla, de una madera tan antigua que no permite distinciones. Algo simple.
Marcus hablaba por teléfono mientras se encendía otro cigarro, manteniendo sus nervios en cualquier cosa que le liberase de decir cualquier tontería sin pensarla. Vestido con el uniforme reglamentario, un pantalón algo estrecho, que apenas se deja ver por una camisa ajustada, con decoraciones que le cae casi tocando sus rodillas, muy parecida a una kurta.
“Nuevos protestantes en contra de…” El vídeo continuaba retransmientiéndose.
- Cortad la señal directamente. Me da igual quién sea o como lo haya hecho. –
- Señor, hemos enviado varias patrullas a la torre de emisión, puede que todavía se encuentre dentro del edificio. –
- ¡Que mandéis a la mierda la puta retransmisión! ¡Es una orden! –
La respuesta no llegaría nunca. Todo el equipo de policías y los departamentos de las grandes empresas estaban trabajando para sacar aquel suceso adelante, sin heridos, sin consecuencias.
La mecha estaba encendida, por la televisión publica, liderada por las altas compañías de cada región, se estaba retransmitiendo algo que no debería a ver salido a la luz nunca. Algunos lo llaman un llamado a la revolución, otros simplemente lo toman como una gamberrada, pero, a todos, después de mucho tiempo, les dio la oportunidad de pensar, y creer lo que considerasen que suponía aquello. Aunque por supuesto que no dudaría mucho.
Las patrullas llegaron a la torre y taparon cualquier salida posible. Un edificio alargado y bastante estrecho, que únicamente tenia una entrada. Las antenas más importantes de retransmisión se situaban allí, por lo que no era difícil disponer de un amplio control de la emisión directa a las pantallas de la población.
Jurarán por cualquier medio que es el único centro, del que puede salir esta locura, pues a pesar de encontrarse completamente protegida, alguien llegó allí, cambió la programación de todos los canales de la región, y se desvaneció.
La situación era delicada para cualquiera que siguiese vivo en esta época, no voy a negarlo. La mayoría de la población continuaría con su vida como lo estaba haciendo hasta entonces, porque si todo lo que hicieron para dejar de ser lo que no quieren ser, no funcionó, por qué lo hará un simple vídeo. Otros, pensarán que, en cierto modo, la pasividad se puede volver en contra, siendo aquello que siempre han detestado. Y los que están por encima de todos estos, dejarán su culo para que esto no vuelva a suceder.
Por lo que puede haber grandes cambios que giran en torno a un supuesto vídeo, que surgió de alguien, que todos creen revolucionario, pero que nadie conoce. He de reconocer que todo esto, hasta para mi, suena demasiado conspiranoico.
Pero si que es cierto, que viendo la situación, podemos llegar a desembocar en diferentes destinos. Puede que el gobierno aumente las restricciones y toda la seguridad para que nadie se levante, y que no vuelva a suceder algo parecido. Puede que la población tome cartas en el asunto y comience una revolución que puede traer cosas buenas o malas. Y puede que todo esto pase desapercibido, y que nadie hable del tema por miedo a cagarla, esperando una reacción que nunca llegará del “bando contrario”.
Mientras tanto la vida continua para casi todos. Había que culpar a alguien de todo aquello, pero la jugada había sido demasiado limpia y precisa para terminar con un simple vídeo llamativo que no tenía demasiado que aportar. Todo el mundo aquella noche se planteo cuestiones. De la nada salieron miles de virutas quemadas hacia el cielo, como símbolo de tantos deseos y esperanzas acallados durante años. Un sinfín de vanidades sumergidas en podredumbre de la cual nada salía, y mucho menos la bondad. Todos habíamos pasado por aquello, de una forma u otra, y ese mensaje caló muy dentro. Pero el vídeo no era más que una forma de mantenerte atento, de dejarte embobado y comunicárselo a todas aquellas personas cercanas que pudieses. Era un método sencillo para todo.
La policía estaría investigando la zona cercana de donde venía la emisión, y dejarían de lado muchos otros temas que atender, por lo que daría tiempo a actuar de forma descabellada. El papel principal de todos sus movimientos recaería en Marcus, el jefe de policía de las brigadas oficiales de la policía, a nivel mundial. Por decirlo de alguna manera, era la persona con más poder y jurisprudencia de todo el mundo en temas policiales, de seguridad, de asuntos internos… Alguien con un poder mayor que incluso los propios presidentes de cada región.
Tampoco quiero caer en el tópico de que todas las personas, tarde o temprano, al exponerse a un gran poder terminan siendo horribles, éste no era el caso. Hasta cierto punto, su mandato, aunque invisible, fue decisivo para que el orden y la paz mundial se mantuviesen, pero como persona tan importante que fue, era un blanco decisivo si se deseaba que todo eso de la paz terminase.
Aquella noche, la libertad pendía de un hilo muy fino, que dejaba en entre dicho todo lo que nos habían enseñado, toda la vida que habíamos construidos, con los cimientos que nuestros padres, y los padres de nuestros padres, nos dejaron, empezaron a temblar, dándonos a entender que quienes no juegan bajo ninguna regla, tienen las de ganar. Y que si además de crearlas, eres puesto como juez y verdugo, nadie tendrá el poder, o el saber suficiente para cuestionarte, y mucho menos de levantarte el dedo.