El Ogro

Luis M. Miranda Martínez

Poeta recién llegado
Me topé con gran sorpresa
al entrar a mi morada,
se oyen los gritos de un ogro
resonando en las ventanas.

Mi mente un poco aturdida
mis ojos ya no ven nada
sólo me espera el asecho
de una bestia endiablada.

Mi cuerpo se desparrama
entre mi cuarto y la sala,
la bestia ruge con furia
porque en la casa no hay agua.

Hay una charca con agua
en la entrada de la casa
le digo titubeando
al ogro que me asechaba.

El ogro se dirigía
a la entrada de la casa,
cuando de pronto algo explota
se va la luz en la casa.

Ahora ruge con ganas
no tiene ni luz ni agua,
y a mi solo se me ocurre
ir a esconderme en mi cama.

De sopetón doy un brinco
caigo sentado en la cama,
cuando yo miro el reloj
era ya de madrugada.

¿Dónde estará la gran bestia?
Con intriga preguntaba.
Talvez todo fue un sueño
enredado con palabras.

Palabras que yo escuché
antes de ir a la cama,
que lograron alterar
la paz que había en la casa.

La furia que desataba
aquella bestia enfadada,
vienen a simbolizar
todas las malas palabras.

Y aquella bestia infernal
que tanto aterrorizaba,
es una caricatura
de aquel que tanto gritaba.
 

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