Sergio Delgado
Poeta recién llegado
Era una noche como cualquier otra para Batman. Como de costumbre se metió en su traje, se miró en su bati-espejo, se dijo: "estas bueno papi, mejor que otras noches", al entrar en el tunel que lo llevaría a su Bati-cueva, se golpeó y destrozó su uña derecha, debido a la prisa en llegar a su destino, "coño, lo que faltaba, se me destrozó mi uña, creo que voy a llorar". Me parece que esta será una noche incomoda para mí". A los pocos minutos estaba en su adorada ciudad oscura, llena de criminales y asesinos. En el ambiente flotaban unos globos, que hacían alusión a los golpes, trompadas y coñazos que en el pasado habían ejecutado y recibido con su otro compañero, Robín. BOM, PLASS, PAPUM, TOM, así por el estilo seguían apareciendo todos estos globos diseñados en el primer Batman, "Creo que sucede algo extraño en Ciudad Gótica, nunca las había visto tan excitadas". Ahora estaba sólo, Robín estaba felizmente casado con su mejor amigo. El Batimóvil aceleraba a una velocidad que le producía vértigo al super héroe, "creo que ya no estoy en condiciones para esta vida". De repente suena el bati fono, es el comisionado, que le dice: Batman te llamaba para decirte que hoy es tu día de parada