Kazor
Poeta adicto al portal
Elementos del alma
tras las páginas escritas por el genio,
la turbulencia del iris,
el beso de las ninfas
del jardín de los placeres.
Las penas de la silla,
los gritos de la cama,
el pálido diente que no muerde
y se olvida de escuchar.
La amada que volvió
con los brazos llenos de regalos,
regalos de desamor doloroso,
de besos de otro amor desconocido.
Las canas , la vejez del tiempo
y el óxido del cuerpo oxidado
forman parte de la vida y los minutos.
La página jamás estuvo en blanco,
las manos escribieron a la lluvia,
a la canción del lamento,
al infierno y su cielo,
al cielo y su utopía.
Las noches eran bailes regionales
y música de maestros del jazz,
las tardes fueron copas de luz
y caladas de ausencia.
La muerte llego de repente
al corazón vivo por mecánica,
al corazón que vivio por vivir
que no sintió el placer en su saliva,
no supo hablar de los tormentos,
pero sí sufría las desgracias de la mente.
Las palmas tocaron el suelo
e hicieron canción de la caída del genio,
la sangre siguio rindiendo homenaje
a la vida en fiel formación de batalla.
Las páginas, los libros, los versos,
las nostalgias, el amor, las penas,
las noches, los días, las flores,
los cuervos, las copas,los besos,
el universo entero .
Se fue disipando tras la bruma del olvido.
Todo fue olvidado.
Porque el genio quedo abrazado
a sus páginas de vida
y parecia vivo cada vez que lo leían.
Por eso le olvidaron los elementos,
por que cada palabra suya, cada verso,
recordaba que su vida seguía en sus textos.
tras las páginas escritas por el genio,
la turbulencia del iris,
el beso de las ninfas
del jardín de los placeres.
Las penas de la silla,
los gritos de la cama,
el pálido diente que no muerde
y se olvida de escuchar.
La amada que volvió
con los brazos llenos de regalos,
regalos de desamor doloroso,
de besos de otro amor desconocido.
Las canas , la vejez del tiempo
y el óxido del cuerpo oxidado
forman parte de la vida y los minutos.
La página jamás estuvo en blanco,
las manos escribieron a la lluvia,
a la canción del lamento,
al infierno y su cielo,
al cielo y su utopía.
Las noches eran bailes regionales
y música de maestros del jazz,
las tardes fueron copas de luz
y caladas de ausencia.
La muerte llego de repente
al corazón vivo por mecánica,
al corazón que vivio por vivir
que no sintió el placer en su saliva,
no supo hablar de los tormentos,
pero sí sufría las desgracias de la mente.
Las palmas tocaron el suelo
e hicieron canción de la caída del genio,
la sangre siguio rindiendo homenaje
a la vida en fiel formación de batalla.
Las páginas, los libros, los versos,
las nostalgias, el amor, las penas,
las noches, los días, las flores,
los cuervos, las copas,los besos,
el universo entero .
Se fue disipando tras la bruma del olvido.
Todo fue olvidado.
Porque el genio quedo abrazado
a sus páginas de vida
y parecia vivo cada vez que lo leían.
Por eso le olvidaron los elementos,
por que cada palabra suya, cada verso,
recordaba que su vida seguía en sus textos.