Fue ayer y no recuerdo. Estaba parado en medio de la acera, como perdido. Reclamaba mi lugar en el mundo. Qué pasó ayer conmigo que me hace sentir diferente. Me veo de otra manera. Ayer fui otra cosa. Hoy soy más fuerte y empoderado. Qué me ocurrió. Lo de anteayer si lo recuerdo. Conversamos Javier y yo, del olvido y el recuerdo y otras cosas más. Me decía:" Que el olvido era la nada absoluta.” Y el recuerdo: “Era la vida hecha pasado.” Javier era uno de esos filósofos andantes, que no necesitaba un trago para divagar sobre la vida. Yo era un simple mortal que vivía el día a día. Pero de alguna manera su mensaje caló en mi alma y mi memoria, que hiciera que no recordara nada sobre ayer. Pero eso ya no importa, he cambiado y he cambiado para mejor. Gracias a Javier soy otro: renací.