No sabes cuanto cuesta hablar del orden invocando al desorden...jajaDespués de haber leído tu proclamación del desorden como decreto, pues ya me quedo más tranquila. Y yo que pensaba ser como Mari Kondo de aquí en adelante, pues nada, ya se me han quitado las ganas. ¡Viva el desorden!
Un abrazo querida amiga.
Gracias por estas aquí, mi niña.
Un abrazo enorme querida Poeta.
Isabel