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El orgullo del girasol

penabad57

Poeta veterano en el portal
Te vi sobre un junco al atardecer,
la brisa sorprendía a las veletas,
el frío nombraba los eclipses,
la huida era un verbo sin adjetivos,
el cielo rompía en olas de mercurio,
quizá inventé tu edad.

Pero te vi y recordé de pronto las áreas gramaticales,
la geometría, una ecuación que nacía en la cruz de tus rizos,
el enjambre de los logaritmos que te vestían
con la exactitud blanca de lo intangible.

Y fui el lugar donde se acuesta el libro de tu noche,
fui la atmósfera que aún no ha brotado en el corazón de los días,
en la ternura hecha flor de invierno.

Acércate, conversa con mi silencio,
que tu mirada viaje del tornasol a la aurora,
que mis ciervos descansen en el claro vientre de tu espejo,
que un dios recoja el verde que se derrama desde tus ojos a la niebla,
desde el atril del ensueño a la garza, con su nostalgia impoluta,
ave de los océanos, canción secreta de la virtud.

Has dicho: agua en mi labio, has dicho: candil entre los cuerpos
o rojez de pieles que no reconocen la espesura.

Yo te doy relojes sin horas, trenes de olvido,
nubes que regresan a la química del oxígeno y la diáspora,
canciones antiguas en vinilos rotos,
la mansedumbre del espía que mana de lo secreto,
la loca idiosincrasia del perdedor.

Elevarse hasta los soliloquios, mi jardín de palabras será tu bosque,
en los ruegos del arcángel verás la infinitud,
en mis manos un laberinto de ríos que no fluyen.

Ahora que somos el eco de una voz,
préstame la calma, la voluntad de erguirte,
el astro que no anuncias, la fe que un día hallaste
en los microscopios, como una célula de amor
que nunca se arrodille, que se alce altiva
lo mismo que un girasol ante el crepúsculo que llega.
 
Última edición:
Te vi sobre un junco al atardecer,
la brisa sorprendía a las veletas,
el frío nombraba los eclipses,
la huida era un verbo sin adjetivos,
el cielo rompía en olas de mercurio,
quizá invente tu edad.

Pero te vi y recordé de pronto las áreas gramaticales,
la geometría, una ecuación que nacía en la cruz de tus rizos,
el enjambre de los logaritmos que te vestían
con la exactitud blanca de lo intangible.

Y fui el lugar donde se acuesta el libro de tu noche,
fui, la atmósfera que aún no ha brotado en el corazón de los días,
en la ternura hecha flor de invierno.

Acércate, conversa con mi silencio,
que tu mirada viaje del tornasol a la aurora,
que mis ciervos descansen en el claro vientre de tu espejo,
que un dios recoja el verde que derraman los ojos a la niebla,
desde el atril del ensueño a la garza, con su nostalgia impoluta,
ave de los trinos, canción secreta de la virtud.

Has dicho: agua en mi labio, has dicho: candil entre los cuerpos
o rojez de pieles que no reconocen la espesura.

Yo te doy relojes sin horas, trenes del olvido,
nubes que regresan a la química del oxígeno y la diáspora,
canciones antiguas en vinilos rotos,
la mansedumbre del espía que mana de lo secreto,
la loca idiosincrasia del perdedor.

Elevarse hasta los soliloquios, mi jardín de palabras será tu bosque,
en los ojos de la impostura veras la infinitud,
en mis manos un laberinto de ríos que no fluyen.

Ahora que somos el eco de una voz,
préstame la calma, la voluntad de erguirte,
el astro que no anuncias, la fe que un día hallaste
en los microscopios, como una célula de amor
que nunca se arrodille, que se alce altiva
lo mismo un girasol ante el crepúsculo que llega.

Encuentro en su escrito algo más que belleza, percibo significado profundo, ese que brinda el momento de la contemplación atenta, el conocimiento de la cotidiana historia que se forja día tras día y se vive con intensidad y con ese sentir lo que se expresa y mueve, la palabra justa en su sitio, su dimensión y vastedad... O será que de todo eso me habla el girasol de su tan espléndida analogía Apreciado Poeta y Amigo @penabad57 . Gracias por compartir su ArteM conmigo también. Enhorabuena! Ha sido una grata lectura. Por favor acepte mi saludo afectuoso, mi Admiración y mis mejores deseos siempre
 
Última edición:
Encuentro en su escrito algo más que belleza, percibo significado profundo, ese que brinda el momento de la contemplación atenta, el conocimiento de la cotidiana historia que se forja día tras día y se vive con intensidad y con ese sentir lo que se expresa y mueve, la palabra justa en su sitio, su dimensión y vastedad... O será que de todo eso me habla el girasol de su tan espléndida analogía Apreciado Poeta y Amigo @penabad57 . Gracias por compartir su ArteM conmigo también. Enhorabuena! Ha sido una grata lectura. Por favor acepte mi saludo afectuoso, mi Admiración y mis mejores deseos siempre
Mi agradecimiento por tu lectura y amable comentario. Un saludo cordial.
 
La renovación constante del amor desde cada gesto, cada caricia. Es que amar
nos hace crecer y reinventarnos cada día. Me encanta leerte Ramón, tus letras
llegan con esa sensibilidad que abraza el alma. Besitos cariñosos vuelen a tus
mejillas.
 
Te vi sobre un junco al atardecer,
la brisa sorprendía a las veletas,
el frío nombraba los eclipses,
la huida era un verbo sin adjetivos,
el cielo rompía en olas de mercurio,
quizá inventé tu edad.

Pero te vi y recordé de pronto las áreas gramaticales,
la geometría, una ecuación que nacía en la cruz de tus rizos,
el enjambre de los logaritmos que te vestían
con la exactitud blanca de lo intangible.

Y fui el lugar donde se acuesta el libro de tu noche,
fui la atmósfera que aún no ha brotado en el corazón de los días,
en la ternura hecha flor de invierno.

Acércate, conversa con mi silencio,
que tu mirada viaje del tornasol a la aurora,
que mis ciervos descansen en el claro vientre de tu espejo,
que un dios recoja el verde que se derrama desde tus ojos a la niebla,
desde el atril del ensueño a la garza, con su nostalgia impoluta,
ave de los océanos, canción secreta de la virtud.

Has dicho: agua en mi labio, has dicho: candil entre los cuerpos
o rojez de pieles que no reconocen la espesura.

Yo te doy relojes sin horas, trenes de olvido,
nubes que regresan a la química del oxígeno y la diáspora,
canciones antiguas en vinilos rotos,
la mansedumbre del espía que mana de lo secreto,
la loca idiosincrasia del perdedor.

Elevarse hasta los soliloquios, mi jardín de palabras será tu bosque,
en los ruegos del arcángel verás la infinitud,
en mis manos un laberinto de ríos que no fluyen.

Ahora que somos el eco de una voz,
préstame la calma, la voluntad de erguirte,
el astro que no anuncias, la fe que un día hallaste
en los microscopios, como una célula de amor
que nunca se arrodille, que se alce altiva
lo mismo que un girasol ante el crepúsculo que llega.

Amigo, tus letras son verdaderas películas de almas.
En general cuando hay frases imperativas en un poema, deben hacerse con delicadeza para que no se pierda la dulzura.
La invitación que subyace en tus líneas tiene esa fuerza que da el sentir profundo y emana de ella una ternura que emociona.
Fue un placer pasar por aquí.
Un abrazo con admiración.
 

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