Victor Hugo Estrella
Poeta recién llegado
Durante algunos meses,
yo puede sobrevivir,
con, gratos recuerdos,
recuerdos, del amor que ella dejo en mi.
A través de sus dulces besos.
Pero el tiempo y la distancia,
me abrían más la herida,
recordándome que sin ella,
mi corazón, no aguantaría.
Cada noche la pasaba en vela,
entre gritos y en silencio,
con el alma muerta en pena,
pero, con un orgullo necio.
Como pude llegar a ser tan tonto,
como para ignorar a los sentimientos,
que me querían llevar a ella,
y a sus dulces besos.
Yo me preguntaba cada día,
si su amor, ya tendrá dueño.
Si ya había dejado de ser mía,
y estaría con otro, en otro sueño.
Cada noche me quemaba más,
el cruel fuego del desamor,
y la pena, que pronto se iba a apoderar
de mi, y de mi dolor.
Pero entonces me dí cuenta
que mi corazón, ya no aguantaba
estar lejos, tan lejos de su vera
y fue entonces, fui a su casa
Pero al verla con hombre,
se rompieron mis esperanzas,
se borraron, las letras de mi nombre
y se quemó mi alma.
Y maldije cada día,
del amor perdido.
Y también maldije cada día,
de aquellos meses,
en los que viví herido.
Y fue entonces cuando aprendí, la lección.
Aprendí que el orgullo solo podía, matar al amor
y no importa si tienes o no tienes, la razón
si le haces caso al orgullo, acabarás en dolor.
Y al final opté, por buscar en otros besos.
Lo que viví junto a ella, osea lo que fue nuestro,
y pude encontrar la felicidad,
no si antes haber sufrido, ésto.
Autor: Victor Hugo Estrella Gomez
yo puede sobrevivir,
con, gratos recuerdos,
recuerdos, del amor que ella dejo en mi.
A través de sus dulces besos.
Pero el tiempo y la distancia,
me abrían más la herida,
recordándome que sin ella,
mi corazón, no aguantaría.
Cada noche la pasaba en vela,
entre gritos y en silencio,
con el alma muerta en pena,
pero, con un orgullo necio.
Como pude llegar a ser tan tonto,
como para ignorar a los sentimientos,
que me querían llevar a ella,
y a sus dulces besos.
Yo me preguntaba cada día,
si su amor, ya tendrá dueño.
Si ya había dejado de ser mía,
y estaría con otro, en otro sueño.
Cada noche me quemaba más,
el cruel fuego del desamor,
y la pena, que pronto se iba a apoderar
de mi, y de mi dolor.
Pero entonces me dí cuenta
que mi corazón, ya no aguantaba
estar lejos, tan lejos de su vera
y fue entonces, fui a su casa
Pero al verla con hombre,
se rompieron mis esperanzas,
se borraron, las letras de mi nombre
y se quemó mi alma.
Y maldije cada día,
del amor perdido.
Y también maldije cada día,
de aquellos meses,
en los que viví herido.
Y fue entonces cuando aprendí, la lección.
Aprendí que el orgullo solo podía, matar al amor
y no importa si tienes o no tienes, la razón
si le haces caso al orgullo, acabarás en dolor.
Y al final opté, por buscar en otros besos.
Lo que viví junto a ella, osea lo que fue nuestro,
y pude encontrar la felicidad,
no si antes haber sufrido, ésto.
Autor: Victor Hugo Estrella Gomez