Sopla el viento ya gélido,
en el otoño de cobre bruniño,
apernacada la muerte,
a sus dominos retorna.
Y una una implacable,
sin piedad, con saña y venganza,
te arranca, cada palabra preñada de mentiras,
cada promesa podrida en tus entrañas.
Solo un tronco carmido y vestusto,
unas ramas secas mortecinas,
frías, retorcidas y tristes.
agitadas y suplicantes.
solo queda la verdad,
pura ,despiadada y penosa.
pobre, aterrida, y sola.
Odio la muerte,
odio la verdad,
pero no te odio a tí,
solo pena,
solo compasión.
solo tristeza.
en el otoño de cobre bruniño,
apernacada la muerte,
a sus dominos retorna.
Y una una implacable,
sin piedad, con saña y venganza,
te arranca, cada palabra preñada de mentiras,
cada promesa podrida en tus entrañas.
Solo un tronco carmido y vestusto,
unas ramas secas mortecinas,
frías, retorcidas y tristes.
agitadas y suplicantes.
solo queda la verdad,
pura ,despiadada y penosa.
pobre, aterrida, y sola.
Odio la muerte,
odio la verdad,
pero no te odio a tí,
solo pena,
solo compasión.
solo tristeza.