El otro lado
Servil puente que recorres imaginando holguras
desde un punto, en un páramo de remedios
abrazado a las estacas, que sujetan
las nefastas cuerdas hundidas en mi piel.
Y con mis manos ocultas,
entre los pétalos de acero
te observo, con los ojos puestos en mis dedos,
como si fuera yo, una criatura del Olimpo
y tú, una armazón canallesca.
Rigieras tú,
desde hoy el paso al lado oscuro
en donde no hay colores, ni temores diarios
porque al otro lado, se va sin cuerpo
prescindiendo en un segundo
de todo aquello por lo que luchamos tanto.
Y te busco,
en la ulterior noche de espinas
como si en mi desesperación por no llegar
te rogara más, que un segundo atrás
ocultándome bajo mi piel retinta de tatuajes.
Son mis pasos, esos sueños que laten
y que sepultan mi aspiración de ángel
dejándome tendido, en un ostracismo Irremediable,
tensándole las cuerdas a cada lado
y yo, sin otro más, que seguir el camino tablado.
Servil puente que recorres imaginando holguras
desde un punto, en un páramo de remedios
abrazado a las estacas, que sujetan
las nefastas cuerdas hundidas en mi piel.
Y con mis manos ocultas,
entre los pétalos de acero
te observo, con los ojos puestos en mis dedos,
como si fuera yo, una criatura del Olimpo
y tú, una armazón canallesca.
Rigieras tú,
desde hoy el paso al lado oscuro
en donde no hay colores, ni temores diarios
porque al otro lado, se va sin cuerpo
prescindiendo en un segundo
de todo aquello por lo que luchamos tanto.
Y te busco,
en la ulterior noche de espinas
como si en mi desesperación por no llegar
te rogara más, que un segundo atrás
ocultándome bajo mi piel retinta de tatuajes.
Son mis pasos, esos sueños que laten
y que sepultan mi aspiración de ángel
dejándome tendido, en un ostracismo Irremediable,
tensándole las cuerdas a cada lado
y yo, sin otro más, que seguir el camino tablado.