mauroespeche
Poeta recién llegado
Rodeado de candeleros, velas, y un rosario de mi madre,
Me encontraba sentado en un paraje extraño,
Sobre mi imagen, un espejo antiguo estaba de pie,
Mientras me encontraba a solas,
Aquella figura me sonreía representándome otro ambiente.
Fui el primero en apoyar mi dedo sobre la copa de cristal,
Irrealmente algunas palabras soplé,
Al momento, se detuvo el reloj, el aire, y mi voz,
Una guitarra opaca que en su mástil estaba,
Comenzó a sonar y ya el sonido me llevo.
La copa puramente sobre la mesa se deslizo,
Las letras separadas color rojo, eran el destino de su traslado,
El viento se compactaba contra las cortinas lizas,
Y justo en la espalda me refrescaba.
Al fin alguien me contesto,
Aunque mi juego era solitario, el Lucifer me respondió,
Comenzamos la charla en privado,
Pero yo no sabia quien era en realidad,
El bien sabía que era yo.
Y ya en el ritmo sonaba un la menor
De una guitarra intocada,
Mi mente, ansiedad é ganas,
Se transportaron aun más
En aquel circulo de palabras mágicas.
De pronto, ya no era la copa y yo,
Una sombra mi transpiración despejo,
Y cuando soplo, las velas ausento.
Yo que tan penetrado estaba, ya a nada daba importancia,
Ni cuenta me di, que el espejo
Mi imagen transformo.
Aquella noche aburrida, mis ojos apagados
Veían un misterio,
Con la boca empapada lograba comunicarme,
Y aunque mis oídos no detectaron más
Que aquel la menor claramente entendía la conversación.
Dos horas pasaron para que la copa se humedezca,
Como para terminar, le pedí un favor a aquel desconocido,
Y que lo cumpliera sin temor.
La frase puedo en el tablero se ilumino,
Al mismo tiempo temblé de miedo,
Pero mi alma prestada sonrió, trague silencio y dije
el pacto, eso es lo que quiero
Las velas se encendieron nuevamente no se como,
La llama era aún mayor.
Él, algo de mí quiso en la negociación,
Sin dudar acepte y me convertí en un negligente,
Dije quiero que mi amada sea feliz
Ansioso aquel demonio,
Confirmo la propuesta, y lo que quería de mí
Solo era mi ser.
Deje de parlamentar queriendo despertar,
Ya tarde era, cuando me descuide
Ya estaba en el cielo,
Y recostado sin vida a la misma vez.
Una vez en el infierno, esto fue lo primero que pensé
Observar si el pacto se hizo realidad,
Pero defraudado con Lucifer me sentí,
Y heladamente no le quitaba mirada a la persona que no estaba feliz,
Ella estaba llorando al lado de mi cuerpo en aquel pasillo,
Cubierta de velas quemadas,
Un abecedario pegado en la pared, con mi nombre,
Mientras la guitarra lloraba componiendo
La música de despedida.
www.mauroespeche.es.tl
Me encontraba sentado en un paraje extraño,
Sobre mi imagen, un espejo antiguo estaba de pie,
Mientras me encontraba a solas,
Aquella figura me sonreía representándome otro ambiente.
Fui el primero en apoyar mi dedo sobre la copa de cristal,
Irrealmente algunas palabras soplé,
Al momento, se detuvo el reloj, el aire, y mi voz,
Una guitarra opaca que en su mástil estaba,
Comenzó a sonar y ya el sonido me llevo.
La copa puramente sobre la mesa se deslizo,
Las letras separadas color rojo, eran el destino de su traslado,
El viento se compactaba contra las cortinas lizas,
Y justo en la espalda me refrescaba.
Al fin alguien me contesto,
Aunque mi juego era solitario, el Lucifer me respondió,
Comenzamos la charla en privado,
Pero yo no sabia quien era en realidad,
El bien sabía que era yo.
Y ya en el ritmo sonaba un la menor
De una guitarra intocada,
Mi mente, ansiedad é ganas,
Se transportaron aun más
En aquel circulo de palabras mágicas.
De pronto, ya no era la copa y yo,
Una sombra mi transpiración despejo,
Y cuando soplo, las velas ausento.
Yo que tan penetrado estaba, ya a nada daba importancia,
Ni cuenta me di, que el espejo
Mi imagen transformo.
Aquella noche aburrida, mis ojos apagados
Veían un misterio,
Con la boca empapada lograba comunicarme,
Y aunque mis oídos no detectaron más
Que aquel la menor claramente entendía la conversación.
Dos horas pasaron para que la copa se humedezca,
Como para terminar, le pedí un favor a aquel desconocido,
Y que lo cumpliera sin temor.
La frase puedo en el tablero se ilumino,
Al mismo tiempo temblé de miedo,
Pero mi alma prestada sonrió, trague silencio y dije
el pacto, eso es lo que quiero
Las velas se encendieron nuevamente no se como,
La llama era aún mayor.
Él, algo de mí quiso en la negociación,
Sin dudar acepte y me convertí en un negligente,
Dije quiero que mi amada sea feliz
Ansioso aquel demonio,
Confirmo la propuesta, y lo que quería de mí
Solo era mi ser.
Deje de parlamentar queriendo despertar,
Ya tarde era, cuando me descuide
Ya estaba en el cielo,
Y recostado sin vida a la misma vez.
Una vez en el infierno, esto fue lo primero que pensé
Observar si el pacto se hizo realidad,
Pero defraudado con Lucifer me sentí,
Y heladamente no le quitaba mirada a la persona que no estaba feliz,
Ella estaba llorando al lado de mi cuerpo en aquel pasillo,
Cubierta de velas quemadas,
Un abecedario pegado en la pared, con mi nombre,
Mientras la guitarra lloraba componiendo
La música de despedida.
www.mauroespeche.es.tl