OMAR INOFUENTE BELLIDO
Poeta fiel al portal
Agua del cielo,
compañera final
tu recuerdo,
idioma de libertades.
Enigma de la vida,
y dimensión del amor.
Bálsamo que lava el alma
periplo, cuya rotación
quiebra la serenata de la lejanía
a ese paso por el mundo.
tan meditabundo.
Silenciosa orilla
de manantiales lozanas,
niebla, rayos de sol,
viento de aire esbelto,
que siempre calibras la respiración
de mis pulmones de arcilla.
Y las puertas abren
entelequias a su espejo,
con travesuras en el nirvana.
De los caminos,
hacia el alba del huerto amoroso
o al cosmos de ese sosiego.
Lluvia que con ternura,
vigilas la ciudadela,
con ese ebrio afán
de querer alojarte
en los tejados y el asfalto.
Dejando a los niños sin recreo
y tu voz húmeda,
que siempre busca la pubertad
de la vida sinfín,
en el país de la libertad.
compañera final
tu recuerdo,
idioma de libertades.
Enigma de la vida,
y dimensión del amor.
Bálsamo que lava el alma
periplo, cuya rotación
quiebra la serenata de la lejanía
a ese paso por el mundo.
tan meditabundo.
Silenciosa orilla
de manantiales lozanas,
niebla, rayos de sol,
viento de aire esbelto,
que siempre calibras la respiración
de mis pulmones de arcilla.
Y las puertas abren
entelequias a su espejo,
con travesuras en el nirvana.
De los caminos,
hacia el alba del huerto amoroso
o al cosmos de ese sosiego.
Lluvia que con ternura,
vigilas la ciudadela,
con ese ebrio afán
de querer alojarte
en los tejados y el asfalto.
Dejando a los niños sin recreo
y tu voz húmeda,
que siempre busca la pubertad
de la vida sinfín,
en el país de la libertad.