Sira
Poeta fiel al portal
El pájaro y la espina
Poco a poco, el tiempo reclamará su tributo.
Segundo a segundo, los recuerdos se tornarán
grises, desdibujados y errabundos.
Caprichosa, cruelmente se apagarán
sus reflejos vibrantes y tornasolados.
Tan sólo quedará el añejo sabor
de aquellas sensaciones distantes;
el calor huidizo de esos remotos días pasados.
Sólo allí permanecerás a salvo...
enterrado junto a mis níveos,
livianos y quebradizos huesos de pájaro.
Un pequeño pájaro herido, abatido en pleno vuelo.
Un frágil gorrión derribado por la misma
y amada mano que otrora acariciara con gesto
amante su plumaje exuberante y alborotado.
Allí es donde morarás por siempre, malogrado amor mío:
como una agridulce y afilada espina
profundamente enraizada en mi costado.
Poco a poco, el tiempo reclamará su tributo.
Segundo a segundo, los recuerdos se tornarán
grises, desdibujados y errabundos.
Caprichosa, cruelmente se apagarán
sus reflejos vibrantes y tornasolados.
Tan sólo quedará el añejo sabor
de aquellas sensaciones distantes;
el calor huidizo de esos remotos días pasados.
Sólo allí permanecerás a salvo...
enterrado junto a mis níveos,
livianos y quebradizos huesos de pájaro.
Un pequeño pájaro herido, abatido en pleno vuelo.
Un frágil gorrión derribado por la misma
y amada mano que otrora acariciara con gesto
amante su plumaje exuberante y alborotado.
Allí es donde morarás por siempre, malogrado amor mío:
como una agridulce y afilada espina
profundamente enraizada en mi costado.