Ese día Eva estaba más deslumbrante, convincente y
seductora que nunca.
Automáticamente, cuando Adam
mordió la fruta,
tuvo el presagio del gran descubrimiento
que estaba por hacer, a penas,
unos días de creado.
Y en efecto, a la mañana siguiente,
el primer hombre de tierra
estaba afanado, hecho tierra,
sacándose la madre
o para ser exactos, haciendo vaporizaciones
con hojas de eucalipto y algunas yerbas del paraíso
para enterarse de qué se trataba aquello de
ganar pan, tan sólo con sudar la frente.
seductora que nunca.
Automáticamente, cuando Adam
mordió la fruta,
tuvo el presagio del gran descubrimiento
que estaba por hacer, a penas,
unos días de creado.
Y en efecto, a la mañana siguiente,
el primer hombre de tierra
estaba afanado, hecho tierra,
sacándose la madre
o para ser exactos, haciendo vaporizaciones
con hojas de eucalipto y algunas yerbas del paraíso
para enterarse de qué se trataba aquello de
ganar pan, tan sólo con sudar la frente.