Melquiades San Juan
Poeta veterano en MP
(soliloquio terapéutico)
El intento de hacer poesía
me es como el estado del agua en el planeta
-tan escaso y preciado-
a veces a causa de esa musa que no cambia por nada sus terapias de sexo con calidad,
y otras, porque las visiones
no conjugan sus verbos con el mundo digitalizado en pantalla de plasma.
Las visiones se confunden
entre un mundo aderezado con flores y joyas de oro chino
al alcance de todos los mercados
empaquetados con la etiqueta de relaciones públicas
y onerosas campañas del marketin fundamental.
El poema naufraga entre las sombras fantasmales
de un mundo de espectros en franca despedida
cuyas voces no superan el impulso del susurro
y fallecen en el contenido habitual
quedan para sí
en la voz del poeta
para el cofre de moneda descontinuada
que los nietos abortarán algún día para un espacio productivo
en su universo comprimido
donde no caben los supuestos tesoros del alma.
El intento de hacer poesía
se me vuelve terapia
paso que escucha su propio eco
palabra que canta desde la ciénega
como canto de grillo silvestre
que avisa al propio oído
el punto quebradizo
de su inminente extinción.
El intento de hacer poesía
me es como el estado del agua en el planeta
-tan escaso y preciado-
a veces a causa de esa musa que no cambia por nada sus terapias de sexo con calidad,
y otras, porque las visiones
no conjugan sus verbos con el mundo digitalizado en pantalla de plasma.
Las visiones se confunden
entre un mundo aderezado con flores y joyas de oro chino
al alcance de todos los mercados
empaquetados con la etiqueta de relaciones públicas
y onerosas campañas del marketin fundamental.
El poema naufraga entre las sombras fantasmales
de un mundo de espectros en franca despedida
cuyas voces no superan el impulso del susurro
y fallecen en el contenido habitual
quedan para sí
en la voz del poeta
para el cofre de moneda descontinuada
que los nietos abortarán algún día para un espacio productivo
en su universo comprimido
donde no caben los supuestos tesoros del alma.
El intento de hacer poesía
se me vuelve terapia
paso que escucha su propio eco
palabra que canta desde la ciénega
como canto de grillo silvestre
que avisa al propio oído
el punto quebradizo
de su inminente extinción.
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