Lope
Poeta adicto al portal
El papel se llena,
yo sólo deseo sentir tu piel morena.
El aire arde,
es ya tarde y yo camino descalzo sobre tierra.
El asfalto lleva tu nombre
y sobre mis hombros un enjambre de versos.
Los pensamientos se disparan, tienen hambre,
de poder dejar de hablar y sentir tus besos.
Mi alma se vacía
y llena este espacio en blanco.
Mi corazón palpita fuerte,
quiere tenerte más cerquita.
La tinta se adhiere a mis dedos
y me hiere, duelen las neuronas en enredos.
El amor es de dos y cada uno con dos hemisferios.
Que piensan libres, que discuten al pensar y sobreviven.
Aún que el amor es de cristal
y cupido un rebuscado asesino serial,
yo por ti doy todo y más, por un minuto de alojó en tu sonrisa.
No tengo prisa al escribir,
pero lo que estoy sintiendo en la brisa
desea gritar por encima de la música y rasgarse la camisa.
Estoy sentado en silencio,
el tiempo va más lento de lo normal.
No sé si tengo un animal dentro
o es sólo un sentimiento universal.
Quiero llorar, quiero cantar,
quiero subir al techo.
Quiero expresar,
este sentir tan grande que cabe en algo tan estrecho.
Quiero explicarlo con manzanas,
decirte cuanto te quiero cada mañana,
pero esta pluma es mi voz
y no da tregua en los senderos.
Primero, mis venas están saturadas,
no puedo negarte nada,
pues has nacido libre.
Mi pluma sutilmente te describe,
como una princesa, un hada,
que hace que me broten palabras hasta en la mirada.
Que tu silueta se desaparece
y que cada sentimiento mío te pertenece.
A veces hasta lo invisible desaparece,
pero te amo, y ni mi propia mente me hará cambiar de parecer.
yo sólo deseo sentir tu piel morena.
El aire arde,
es ya tarde y yo camino descalzo sobre tierra.
El asfalto lleva tu nombre
y sobre mis hombros un enjambre de versos.
Los pensamientos se disparan, tienen hambre,
de poder dejar de hablar y sentir tus besos.
Mi alma se vacía
y llena este espacio en blanco.
Mi corazón palpita fuerte,
quiere tenerte más cerquita.
La tinta se adhiere a mis dedos
y me hiere, duelen las neuronas en enredos.
El amor es de dos y cada uno con dos hemisferios.
Que piensan libres, que discuten al pensar y sobreviven.
Aún que el amor es de cristal
y cupido un rebuscado asesino serial,
yo por ti doy todo y más, por un minuto de alojó en tu sonrisa.
No tengo prisa al escribir,
pero lo que estoy sintiendo en la brisa
desea gritar por encima de la música y rasgarse la camisa.
Estoy sentado en silencio,
el tiempo va más lento de lo normal.
No sé si tengo un animal dentro
o es sólo un sentimiento universal.
Quiero llorar, quiero cantar,
quiero subir al techo.
Quiero expresar,
este sentir tan grande que cabe en algo tan estrecho.
Quiero explicarlo con manzanas,
decirte cuanto te quiero cada mañana,
pero esta pluma es mi voz
y no da tregua en los senderos.
Primero, mis venas están saturadas,
no puedo negarte nada,
pues has nacido libre.
Mi pluma sutilmente te describe,
como una princesa, un hada,
que hace que me broten palabras hasta en la mirada.
Que tu silueta se desaparece
y que cada sentimiento mío te pertenece.
A veces hasta lo invisible desaparece,
pero te amo, y ni mi propia mente me hará cambiar de parecer.