sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
se destapan las imágenes y vuelan
en el mar de dudas
submarinas las aguas que entorpecen a los acantilados
se pierden los destellos en el agua marinera
cuyo aire se pierde en el viento de los molinos
se deshacen las aguas del cantar
en las letras que quedan en el lapsus de una brisa
se descarrilan las voces
por el guion prohibido
se entorpecen los rincones
en el aire de lo eficaz
y a la vez se rompen las montañas
y crujen en el barro
de las tierras
y así se cae el soplido
en las turbulentas aguas
que caen sin templar su espuma
se divorcian los paisajes
y se roban su destino
en la imagen de una voz
que cae en su fruncido aire
de apisonadora letal
de la mancha de los lados
de las orillas
de caer entre los horizontes mezclados
en las miradas
sin bien
sin mal
solo tristeza en el rincón
de donde nace la sangre desbordada y sedienta
donde las lágrimas recorren la niebla
de los caminos
que llevan a las pupilas
hacia el nombre de los sueños.