Hemos renovado por completo nuestro analizador de métrica: ahora analiza poemas enteros con detección de sinalefas, sinéresis, esquema rímico, tipo de estrofa y mucho más. Además, incluye dos nuevas herramientas:
Rimas — busca rimas consonantes y asonantes filtradas por sílabas — y Sinónimos — encuentra palabras alternativas que encajen en tu verso. Está en fase de pruebas — tu opinión nos ayuda
a perfeccionarlo. Si encuentras algún error o tienes sugerencias, escríbenos a info@mundopoesia.com.
Probar la nueva versión →
Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Yo estaba de pie en la cola
para entrar en el Parnaso,
y a punto de dar el paso
oí en la taquilla un “Hola”.
Una boletera sola
se hallaba ahí en el garito,
me frenó en tono inaudito: —¿Vos sos el tal Rubén Sada?
¡Aquí pagarás entrada!
El parnaso no es gratuito.
Yo saqué mi monedero
y pregunté: —¿Cuánto cuesta?
Ella dijo su respuesta:
—Acá no sirve el dinero.
—Pero yo ingresar quiero…
(Insistí al ver el distrito)… —La poesía palpito
y ¡me lo merezco yo!…
La taquillera espetó: —El parnaso no es gratuito.
—La entrada se paga en penas
y en mil lágrimas de amor,
si has de entrar, que tu dolor
se haga latido en tus venas.
Sé que tienes letras buenas
pero no alcanza lo escrito,
falta a tu garganta el grito
sin palabra ambigua o vaga…
¡Sufre y que sangre tu llaga!
El parnaso no es gratuito.
—Tendrán que aguantar tus versos
una avalancha de críticas
por regañar de políticas
y de acólitos perversos.
Si en el barro están inmersos
de crudeza y sin más mito,
no has de hablar solo bonito
sino, con honestidad,
y recibirás frialdad:
El parnaso no es gratuito.
—Y perderás amistades
por esgrimir la verdad,
cuando falsa es la amistad
y se basa en nimiedades.
Se te apartarán cofrades
vendidos a un sobrecito,
y te quedarás solito
cual profeta en un desierto,
preferirás estar muerto:
El parnaso no es gratuito.
Cuando el costo comprendí
me negué a pagar el precio,
tal vez digan que soy necio
o mi vida es baladí.
Me fui rápido de allí
y a mi sueño le di aplazo,
solté a la musa del brazo,
dimití a su cofradía…
¡Déjenme con mi porfía,
pues no es gratis el Parnaso!
Yo estaba de pie en la cola
para entrar en el Parnaso,
y a punto de dar el paso
oí en la taquilla un “Hola”.
Una boletera sola
se hallaba ahí en el garito,
me frenó en tono inaudito: —¿Vos sos el tal Rubén Sada? ¡Aquí pagarás entrada! El parnaso no es gratuito.
Yo saqué mi monedero
y pregunté: —¿Cuánto cuesta?
Ella dijo su respuesta:
—Acá no sirve el dinero. —Pero yo ingresar quiero…
(Insistí al ver el distrito)… —La poesía palpito y ¡me lo merezco yo!…
La taquillera espetó: —El parnaso no es gratuito.
—La entrada se paga en penas y en mil lágrimas de amor, si has de entrar, que tu dolor se haga latido en tus venas. Sé que tienes letras buenas pero no alcanza lo escrito, falta a tu garganta el grito sin palabra ambigua o vaga… ¡Sufre y que sangre tu llaga! El parnaso no es gratuito.
—Tendrán que aguantar tus versos una avalancha de críticas por regañar de políticas y de acólitos perversos. Si en el barro están inmersos de crudeza y sin más mito, no has de hablar solo bonito sino, con honestidad, y recibirás frialdad: El parnaso no es gratuito.
—Y perderás amistades por esgrimir la verdad, cuando falsa es la amistad y se basa en nimiedades. Se te apartarán cofrades vendidos a un sobrecito, y te quedarás solito cual profeta en un desierto, preferirás estar muerto: El parnaso no es gratuito.
Cuando el costo comprendí
me negué a pagar el precio,
tal vez digan que soy necio
o mi vida es baladí.
Me fui rápido de allí
y a mi sueño le di aplazo,
solté a la musa del brazo,
dimití a su cofradía…
¡Déjenme con mi porfía,
pues no es gratis el Parnaso!