El parque del beso de chocolate

hnoboa

Poeta recién llegado
En algún rincón del recuerdo
hay un pequeño bosque divino
de árboles centenarios
y un beso adolescente…
maduro, esfumado,
de goloso chocolate,
de hombros protegidos
y manto engalanado,
audaz y triste,
aroma a té de la abuela,
hierbabuena,
limón,
naranja,
gorriones trasnochados
y lobos trashumantes de miradas nostálgicas.

Es sólo el preludio
de la entrada furtiva,
con los pasos remangados,
al edén del nirvana,
elevado en escaleras sin fin,
que crujen ante el cortejo…
antes del alba,
que llega demasiado aprisa,
cual celda cenicienta,
para otra vez disociarse en pausa infinita,
con estoicismo de arcángeles,
de hadas
y guardianes…

El sueño llega a su fin…
los chascos que atemorizan
y lo temores que chasquean también…
se han hecho humo.
Fantasías de sereno nunca vividos,
de pieles encrespadas
y cuerpos entrelazados,
zambullidos en el epicentro
de su música celestial,
de vino y café,
de mimos de bombón…
y de caricias cóncavas.

Y el parque sigue allí…
incólume,
imponente,
virtuoso,
doloroso,
canela,
profundo…
orgásmico!
 
Última edición:
Felicitaciones, muy original poema, vivo en el centro de la ciudad o cerca del centro, muchas cosas han cambiado y ahí están los parques donde jugué de niño manteniendo la ayuda para mi memoria, saludes, te deseo lo mejor.
 
Muchas gracias Marco Antonio. Espero disfrutes de los parques... y de sus delicias.
 
Hola,
Me estoy volviendo
adulta, hace muchísimo
que no visito un parque,
pero son chocolatera de corazón.
Saludos, un gusto leerte
¡SONRIE!
 
"de mimos de bombón...
y de caricias cóncavas."

¡qué delicia de imágenes y,como no,de poema!,
ese es un parque para transitarlo día sí... y día también.
Precioso trabajo,te felicito.
Un beso.
 
Ni de chocolate, ni audaces, ni maduros son mis besos hoy,
así que me conformare con el que nos presentas, tal vez un día me nazcan besos nuevos y dulces.
 
En algún rincón del recuerdo
hay un pequeño bosque divino
de árboles centenarios
y un beso adolescente…
maduro, esfumado,
de goloso chocolate,
de hombros protegidos
y manto engalanado,
audaz y triste,
aroma a té de la abuela,
hierbabuena,
limón,
naranja,
gorriones trasnochados
y lobos trashumantes de miradas nostálgicas.

Es sólo el preludio
de la entrada furtiva,
con los pasos remangados,
al edén del nirvana,
elevado en escaleras sin fin,
que crujen ante el cortejo…
antes del alba,
que llega demasiado aprisa,
cual celda cenicienta,
para otra vez disociarse en pausa infinita,
con estoicismo de arcángeles,
de hadas
y guardianes…

El sueño llega a su fin…
los chascos que atemorizan
y lo temores que chasquean también…
se han hecho humo.
Fantasías de sereno nunca vividos,
de pieles encrespadas
y cuerpos entrelazados,
zambullidos en el epicentro
de su música celestial,
de vino y café,
de mimos de bombón…
y de caricias cóncavas.

Y el parque sigue allí…
incólume,
imponente,
virtuoso,
doloroso,
canela,
profundo…
orgásmico!

Hnoboa
Estas letras que nos dejas me saben a ese hermoso recuerdo que se estaciona en un lugar de nuestra memoria y permanece imperceptible allí, con todo esa mixtura de sentimientos...
Sabes me he recordado de esa canción "Que nos paso a los dos" de Eva Ayllon, dice en una parte:
"Busquemos un rincón
muy lejos del farol
en el fondo del parque
necesitas llorar
necesito llorar
para borrarlo todo"
Te felicito por estas letras y dejo estrellas y un abrazo fraterno.
Ana
 
...El sueño llega a su fin...

...
Como un cuento de hadas narras tus excelsos sueños.

...Y el parque sigue allí...

Claves importantes en tus elegantes versos que nos invitan a seguir ese mágico sueño hecho verso.

...
 
En algún rincón del recuerdo
hay un pequeño bosque divino
de árboles centenarios
y un beso adolescente…
maduro, esfumado,
de goloso chocolate,
de hombros protegidos
y manto engalanado,
audaz y triste,
aroma a té de la abuela,
hierbabuena,
limón,
naranja,
gorriones trasnochados
y lobos trashumantes de miradas nostálgicas.

Es sólo el preludio
de la entrada furtiva,
con los pasos remangados,
al edén del nirvana,
elevado en escaleras sin fin,
que crujen ante el cortejo…
antes del alba,
que llega demasiado aprisa,
cual celda cenicienta,
para otra vez disociarse en pausa infinita,
con estoicismo de arcángeles,
de hadas
y guardianes…

El sueño llega a su fin…
los chascos que atemorizan
y lo temores que chasquean también…
se han hecho humo.
Fantasías de sereno nunca vividos,
de pieles encrespadas
y cuerpos entrelazados,
zambullidos en el epicentro
de su música celestial,
de vino y café,
de mimos de bombón…
y de caricias cóncavas.

Y el parque sigue allí…
incólume,
imponente,
virtuoso,
doloroso,
canela,
profundo…
orgásmico!

Deliciosa obra que se eleva
 

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