Lírico.
Exp..
El parroquiano
Entró en su bar de siempre; la cerveza
que lo esperaba engalanada; espuma
y el oro de esa chispa que rezuma
por la jarra de medio con pereza.
Bravura de su cuerpo destrozado
por litros de quebranto ya bebido
y décadas de haberse despedido
del mundo y su locura alcoholizado.
No siente ni padece en un momento
en que los parroquianos son el viento
de un gélido susurro por la barra.
Se ha vuelto el camarero muy borroso
y no se escucha más que el sigiloso
trasiego de la muerte que lo agarra.
Entró en su bar de siempre; la cerveza
que lo esperaba engalanada; espuma
y el oro de esa chispa que rezuma
por la jarra de medio con pereza.
Bravura de su cuerpo destrozado
por litros de quebranto ya bebido
y décadas de haberse despedido
del mundo y su locura alcoholizado.
No siente ni padece en un momento
en que los parroquianos son el viento
de un gélido susurro por la barra.
Se ha vuelto el camarero muy borroso
y no se escucha más que el sigiloso
trasiego de la muerte que lo agarra.
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