Darío Nervo
Poeta que considera el portal su segunda casa
David es un infante como muchos, inquieto y atrevido.
Explora los rincones de la vida, palpando así todo su entorno;
Hace días se le nota diferente: se ha ido el alborozo de las tardes y sus más vivaces juegos; hay algo en este imberbe que ha regurgitado de inquietud sus pensamientos;
Tata, su abuelo,un caballero de platedas sienes, de un mirar oscuro un tanto místico,se ha ido de la casa.
Los días son distintos con la ausencia del senil, mas David espera en el silencio su regreso sin que nadie sepa que lo extraña.
Cada tarde busca divisar a la distancia la azarosa imagen de su abuelo detrás de la ventana, siendo todo en vano.
Nadie da razones o explicancias que arranquen esa arcana espina del novicio.
No obstante, asido a la esperanza el párvulo lo aguarda sin ponerse condiciones, ignorando que Tata se ha marchado de este mundo y no regresará jamás
Explora los rincones de la vida, palpando así todo su entorno;
Hace días se le nota diferente: se ha ido el alborozo de las tardes y sus más vivaces juegos; hay algo en este imberbe que ha regurgitado de inquietud sus pensamientos;
Tata, su abuelo,un caballero de platedas sienes, de un mirar oscuro un tanto místico,se ha ido de la casa.
Los días son distintos con la ausencia del senil, mas David espera en el silencio su regreso sin que nadie sepa que lo extraña.
Cada tarde busca divisar a la distancia la azarosa imagen de su abuelo detrás de la ventana, siendo todo en vano.
Nadie da razones o explicancias que arranquen esa arcana espina del novicio.
No obstante, asido a la esperanza el párvulo lo aguarda sin ponerse condiciones, ignorando que Tata se ha marchado de este mundo y no regresará jamás